Cómo escribir un guión

GUIÓN PERSONAJES

Escribir un guión no es una tarea para nada fácil. Quizá no se perfile como una tarea sumamente difícil de concretar, pero tampoco es algo que podrás hacerlo tan fácil como muchos presumen que es. Esta actividad requiere tiempo, ideas y sobre todo dedicación y creatividad. Aunque son herramientas que todo el mundo posee para desarrollar sin mayores inconvenientes, todo cambia cuando se trata de innovar respecto a la creación de una historia en concreto y no repetir ideas que la vuelvan aburrida. No es una tarea que ejecutarás en una semana entera, por ello es que hacemos especial énfasis en la dedicación de producción.

Por suerte, existe una serie de pasos esenciales que podrás llevar a cabo para facilitar la redacción de un guión. Estos lineamientos son:

Tener la idea del guión

¿Cómo vas a desarrollar una historia si no has determinado la idea principal? ¡Sería imposible! Porque sencillamente no hay guión sin ideas. Debes enfocarte en primera instancia a conseguir un tema que desees desarrollar a profundidad y sintetizarlo todo en una frase o palabra clave. A partir de allí podrás determinar el concepto que surgirá a raíz de ese elemento clave del guión, puesto que del concepto establecido es que tendrá lugar el establecimiento y el reconocimiento de tu obra.

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Escribir un guión requiere de ciertas técnicas esenciales para hacerlo de la manera correcta (Foto de Maestros de la Web)

Establece el “logline” del guión

El logline de los guiones constituye la primera línea estructural a partir de la cual empezarás a concretar el desarrollo de la historia. Allí debes situar los elementos básicos de guía para no complicarte durante el proceso de redacción del guión. Estos elementos básicos son: protagonista de la obra, qué, cómo y cuándo tendrán lugar los sucesos de la historia, y finalmente, el contexto que debe tener la historia. Por ejemplo, si tu guión estará abocado a la creación de una novela policial de detectives, podrías señalar que un grupo de policías están investigando una serie de asesinatos en un conjunto residencial determinado. El protagonista de la historia será uno de los vecinos y el contexto se ubica sobre una ciudad inglesa de los años 90. A partir de estos sencillos ejemplos podrás comenzar a elaborar tu guión y dejar que la creatividad literaria se apodere de tu ser.

Trabaja los personajes de la historia

Otra de las herramientas requeridas para constituir un buen guión es trabajar cada uno de los personajes presentes en la obra. Esto te permitirá estar contextualizado respecto a las situaciones que tu mismo vayas plasmando dentro de la historia. No existen pasos específicos para establecer las características de cada personaje, puesto que cada escritor aplica un técnica diferente. Sin embargo, podrías probar rellenando una ficha textual para cada personaje o hacer encuestas para determinar como quieres que sean los mismos. Pero debes tener siempre en cuenta cuáles serán las características resaltantes de tus personajes y como responderán ante las situaciones de se les plante. A medida que vayas trabajando mejor a cada protagonista, se te hará más fácil escribir los diálogos y mantener la coherencia durante la narración.

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Los personajes son elementos esenciales de todo guión (Foto de Isaac Baltanás)

Escribe una sinopsis para tu guión

No te cohíbas de escribir una sinopsis de borrador para tu guión así lo estaría todavía no esté terminada. Aunque para muchos escritores la sinopsis representa el guión final de la historia escrita, no significa que tu debas abocarte a lo que establecen o dictaminan otros autores. Si tienes vestigios de la idea que deseas plasmar en la obra pero aún no logras darle rienda suelta a los diálogos de la obra, igualmente podrás escribir una breve sinopsis de guía. Mientras vayas desarrollando la historia podría servirte como guía para establecer nuevas ideas y una vez hayas completado la obra, podrás borrar los elementos que sobren de la sinopsis inicial y conseguir la reseña final.

Determina los puntos de drama a lo largo de la historia

Cuando estés escribiendo el guión o ya hayas impuesto el borrador de la sinopsis, debes enfocarte en establecer los puntos dramáticos que tendrán lugar durante el desarrollo de la trama. Este factor te permitirá estár consciente respecto a que partes de la historia contienen mayor relevancia para plasmar en la reseña final y donde podrías aplicar mayor énfasis de dramatismo para atrapar al lector. Selecciona cuidadosamente los puntos de giro, momentos de tensión y complicaciones entre los personajes, y repártelos de manera que sujeten la estructura y mantengan el ritmo de la obra. Los puntos dramáticos representan una de las partes más importantes para establecer un buen guión.

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Debes determinar los puntos de drama de tu guión y escribir una sinopsis previa de la historia (Foto de Federico Mordkowicz)

Divide la historia en escenas

Este proceso recibe el nombre de “escaleta” y corresponde a la acción de dividir la historia en distintas escenas. Estos bloques de narración muestran acciones que transcurren en un escenario único y sobre el que participan uno o varios protagonistas de la obra. Allí podrás aprovechar de dividir el orden que llevará la narración, es decir, determinar si será en orden cronológico o también puedes apelar a romper con este orden. Todo dependerá de tus gustos y la forma en que desees plasmar cada elemento de la historia. Por ejemplo, podrías comenzar contando una escena final de la obra o durante el desarrollo contar algunos eventos en retrospectiva.

Tratamiento de la obra y diálogos del guión

El tratamiento se refiere al paso que sigue después de la escaleta y constituye la acción de desarrollar todas las escenas con sus puntos de dramatismo, pero sin diálogos. Y una vez hayas establecido este proceso, debes concentrarte en la parte fundamental de todo guión: los diálogos. Acá es cuando entra en juego tu creatividad y la contextualización de ideas con la obra, porque tu escritura debe ir tomada de la mano con la historia sin repetir ideas o frases. Sin embargo, tienes a favor que nadie conoce a tus personajes como tú, por lo que no debería ser una tarea difícil de concretar. Quizá en principio tengas inconvenientes, pero te aseguro que mientras vayas adaptándote a la estructura que tu mismo planteaste, los diálogos surgirán con mayor facilidad.

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Enfócate en trabajar correctamente cada uno de los aspectos que requiere la redacción del guión y asegúrate de no dejar cabos sueltos en la historia (Foto de Medium)

Reescribir y pedir a terceros que lo lean

Tras haber terminado la escritura del guión, tómate un descanso y pasa varios días concentrado en otras actividades. De esta forma estarás despejando tu mente de una tarea a la que estuvo sometida durante mucho tiempo. Al haber culminado tu receso dedícate a releer los diálogos de cada escena y así estarás al tanto de posibles errores de redacción que se hayan colado en el escrito. Así estarás en capacidad de corregir a tiempo y plasmar ideas frescas. Luego de esto acude a algún familiar o amigo para que lea el texto y te indique si le parece atractiva la historia. Este último factor también te ayudará a visualizar alguna incoherencia narrativa. Recuerda que dos cabezas piensan más que una.

¿A qué esperas para ponerte a escribir tu propio guión? Tienes a la mano una serie de recomendaciones esenciales que no podrás pasar por alto de ahora en adelante, así que ya no tienes excusas.

 

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