El decamerón (Giovanni Bocaccio.)
Y estando las cosas de los longobardos prósperas y en paz, por la virtud y el juicio de este rey Agilulfo, ocurrió que un palafrenero de la reina, hombre de vilísima condición por su nacimiento pero, por otras cosas mucho mejor de lo que correspondía a tan vil oficio, y tan alto y hermoso como el rey, se enamoró desmedidamente de la reina. Y como su bajo estado no le impedía conocer la inconveniencia de esta amor, a nadie lo declaraba, como sabio ni aún a ella se atrevía a descubrirlo con los ojos. Y aunque vivía sin ninguna esperanza de agradarle nunca, se gloriaba consigo mismo de haber puesto sus pensamientos en tan alta parte; y como ardía todo en amoroso fuego, hacía más diligentemente que ninguno de sus compañeros todas las cosas que podían agradar a la reina. Por lo cual, sucedía que, cuando la reina quería cabalgar, montaba con más gusto el palafrén cuidado por éste que por ningún otro; cuando eso ocurría, éste lo reputaba grandísimo favor y no se apartaba del estribo, teniéndose por feliz si podía tocarle las ropas. “
Via: El poder de la palabra.
La sombra del viento (Carlos Ruiz Zafón)
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EL CEMENTERIO DE LOS LIBROS OLVIDADOS
Todavía recuerdo aquel amanecer en que mi padre me llevó por primera vez a visitar el Cementerio de los Libros Olvidados. Desgranaban los primeros días del verano de 1945 y caminábamos por las calles de una Barcelona atrapada bajo cielos de ceniza y un sol de vapor que se derramaba sobre la Rambla de Santa Mónica en una guirnalda de cobre líquido.
—Daniel, lo que vas a ver hoy no se lo puedes contar a nadie —advirtió mi padre—. Ni a tu amigo Tomás. A nadie.
—¿Ni siquiera a mamá? —inquirí yo, a media voz.
Mi padre suspiró, amparado en aquella sonrisa triste que le perseguía como una sombra por la vida.
—Claro que sí —respondió cabizbajo—. Con ella no tenemos secretos. A ella puedes contárselo todo.
Poco después de la guerra civil, un brote de cólera se había llevado a mi madre. La enterramos en Montjuïc el día de mi cuarto cumpleaños. Sólo recuerdo que llovió todo el día y toda la noche, y que cuando le pregunté a mi padre si el cielo lloraba le faltó la voz para responderme. Seis años después, la ausencia de mi madre era para mí todavía un espejismo, un silencio a gritos que aún no había aprendido a acallar con palabras. Mi padre y yo vivíamos en un pequeño piso de la calle Santa Ana, junto a la plaza de la iglesia. El piso estaba situado justo encima de la librería especializada en ediciones de coleccionista y libros usados heredada de mi abuelo, un bazar encantado que mi padre confiaba en que algún día pasaría a mis manos. Me crié entre libros, haciendo amigos invisibles en páginas que se deshacían en polvo y cuyo olor aún conservo en las manos. De niño aprendí a conciliar el sueño mientras le explicaba a mi madre en la penumbra de mi habitación las incidencias de la jornada, mis andanzas en el colegio, lo que había aprendido aquel día… No podía oír su voz o sentir su tacto, pero su luz y su calor ardían en cada rincón de aquella casa y yo, con la fe de los que todavía pueden contar sus años con los dedos de las manos, creía que si cerraba los ojos y le hablaba, ella podría oírme desde donde estuviese. A veces, mi padre me escuchaba desde el comedor y lloraba a escondidas. Continuar leyendo este post…
La vieja Sirena (Jose Luis Sampedro)
Si nunca despertaste en sobresalto
febril, precipitándote hacia el lado
vacío de tu lecho, tanteándolo
con manos que se obstinan vanamente
contra implacable ausencia.
Si no sentiste entonces la muerte
desgarrándote en vida y agrandando
el vacío en tus venas inflamado,
el vano apartamiento de tus muslos,
el ansia de tu sexo.
Mientras el mundo gira (Jose Luis Sampredro)
Era igual que un niño que juega en la arena y encuentra una concha nacarada, o un guijarro pulido por las olas, o un corcho desprendido de las redes y, conquistador de semejante maravilla, corre hacia la madre a ofrecerle el humilde tesoro y la hazaña de haberlo hallado, arrancándoselo al mundo por ella. ”
Mientras la tierra gira (Jose Luis Sampedro)
Fahrenheit, 451 (Ray Bradbury)
“Cuando muere, todo el mundo debe dejar algo detrás, decía mi abuelo. Un hijo, un libro, un cuadro, una casa, una pared levantada o un par de zapatos. O un jardín plantado. Algo a donde tu alma pueda ir. No importa lo que hagas, decía, en tanto que cambies algo. La diferencia entre el que corta césped y el jardinero está en el tacto. El que corta césped lo mismo podía no haber estado allí. El jardinero estará allí para siempre.”
BRADBURY, Ray.: Fahrenheit 451.
”Fahrenheit 451: la temperatura a la que el papel de los libros se inflama y arde.”
El buscador (Jorge Bucay)
EL BUSCADOR
Esta es la historia de un hombre al que yo definiría como buscadorUn buscador es alguien que busca. No necesariamente es alguien queencuentra. Tampoco esa alguien que sabe lo que está buscando. Essimplemente para quien su vida es una búsqueda.Un día un buscador sintió que debía ir hacia la ciudad de Kammir. Él habíaaprendido a hacer caso riguroso a esas sensaciones que venían de un lugardesconocido de sí mismo, así que dejó todo y partió. Después de dos días demarcha por los polvorientos caminos divisó Kammir, a lo lejos. Un poco antesde llegar al pueblo, una colina a la derecha del sendero le llamó la atención.Estaba tapizada de un verde maravilloso y había un montón de árboles,pájaros y flores encantadoras. La rodeaba por completo una especie de vallapequeña de madera lustrada… Una portezuela de bronce lo invitaba a entrar.De pronto sintió que olvidaba el pueblo y sucumbió ante la tentación dedescansar por un momento en ese lugar. El buscador traspaso el portal yempezó a caminar lentamente entre las piedras blancas que estabandistribuidas como al azar, entre los árboles. Dejó que sus ojos eran los de unbuscador, quizá por eso descubrió, sobre una de las piedras, aquellainscripción … “Abedul Tare, vivió 8 años, 6 meses, 2 semanas y 3 días”. Sesobrecogió un poco al darse cuenta de que esa piedra no era simplemente unapiedra. Era una lápida, sintió pena al pensar que un niño de tan corta edadestaba enterrado en ese lugar… Mirando a su alrededor, el hombre se diocuenta de que la piedra de al lado, también tenía una inscripción, se acercó aleerla decía “Llamar Kalib, vivió 5 años, 8 meses y 3 semanas”. El buscadorse sintió terrible mente conmocionado. Este hermoso lugar, era un cementerioy cada piedra una lápida. Todas tenían inscripciones similares: un nombre y eltiempo de vida exacto del muerto, pero lo que lo contactó con el espanto, fuecomprobar que, el que más tiempo había vivido, apenas sobrepasaba 11 años.Embargado por un dolor terrible, se sentó y se puso a llorar. El cuidador delcementerio pasaba por ahí y se acercó, lo miró llorar por un rato en silencio yluego le preguntó si lloraba por algún familiar.- No ningún familiar - dijo el buscador - ¿Qué pasa con este pueblo?, ¿Quécosa tan terrible hay en esta ciudad? ¿Por qué tantos niños muertos enterradosen este lugar? ¿Cuál es la horrible maldición que pesa sobre esta gente, que loha obligado a construir un cementerio de chicos?.El anciano sonrió y dijo: -Puede usted serenarse, no hay tal maldición, lo quepasa es que aquí tenemos una vieja costumbre. Le contaré: cuando un jovencumple 15 años, sus padres le regalan una libreta, como esta que tengo aquí,colgando del cuello, y es tradición entre nosotros que, a partir de allí, cada vezque uno disfruta intensamente de algo, abre la libreta y anota en ella: a laizquierda que fu lo disfrutado…, a la derecha, cuanto tiempo duró ese gozo. ¿Conoció a su novia y se enamoró de ella? ¿Cuánto tiempo duró esa pasiónenorme y el placer de conocerla?…¿Una semana?, dos?, ¿tres semanas ymedia?… Y después… la emoción del primer beso, ¿cuánto duró?, ¿El minuto ymedio del beso?, ¿Dos días?, ¿Una semana? … ¿y el embarazo o el nacimientodel primer hijo? …, ¿y el casamiento de los amigos…?, ¿y el viaje másdeseado…?, ¿y el encuentro con el hermano que vuelve de un paíslejano…?¿Cuánto duró el disfrutar de estas situaciones?… ¿horas?, ¿días?… Asívamos anotando en la libreta cada momento, cuando alguien se muere, esnuestra costumbre abrir su libreta y sumar el tiempo de lo disfrutado, paraescribirlo sobre su tumba. Porque ese es, para nosotros, el único y verdaderotiempo vivido.
Fuente: Joey Bucay, Cuentos para pensar.
Harry Potter y el caliz de fuego (J.K. Rowling)
Lentamente, con el rostro crispado como si prefiriera hacer cualquier cosa antes que aproximarse a su señor y a la alfombra en que descansaba la serpiente, el hombrecito dio unos pasos hacia adelante y comenzó a girar la butaca. La serpiente levantó su fea cabeza triangular y profirió un silbido cuando las patas del asiento se engancharon en la alfombra. Y entonces Frank tuvo la parte delantera de la butaca ante sí y vio lo que había sentado en ella. El bastón se le resbaló al suelo con estrépito. Abrió la boca y profirió un grito. Gritó tan alto que no oyó lo que decía la cosa que había en el sillón mientras levantaba una varita. Vio un resplandor de luz verde y oyó un chasquido antes de desplomarse. Cuando llegó al suelo, Frank Bryce ya había muerto. “
Via: El poder de la Palabra.
El Mundo de Sofía (Jostein Gaarder)
” Quizás esto último te resulte un poco difícil de digerir, Sofía. Empiezo de
nuevo: Sócrates pensaba que era imposible ser feliz si uno actúa en contra de
sus convicciones. Y el que sepa cómo se llega a ser un hombre feliz, intentará
serlo.
Por ello, quien sabe lo que está bien, también hará el bien, pues ninguna
persona querrá ser infeliz, ¿no?
¿Tú qué crees, Sofía? ¿Podrás vivir feliz si constantemente haces cosas
que en el fondo sabes que no están bien? Hay muchos que constantemente
mienten, y roban, y hablan mal de los demás. ¡De acuerdo! Seguramente
saben que eso no está bien, o que no es justo, si prefieres. ¿Pero crees que
eso les hace felices?
Sócrates no pensaba así.
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Un 2008 de grandes novedades literarias.
Reediciones de grandes títulos de autores legendarios y nuevas obras de los escritores bolivianos más renombrados verán la luz este año. Las principales editoriales aseguran cerca de dos centenares de textos en diferentes géneros
Hablar del porvenir, de lo que vendrá o escribir sobre ello es, cuando menos, complejo y muy arriesgado. El escritor mexicano Agustín Monsreal define la palabra futuro como “ambición humana. El hombre inventó el futuro para alargar la vida; después inventó la eternidad para prolongar el futuro”. No sabe uno cuánto de verdad hay en lo que se adelanta.
No obstante, de cuando en cuando conviene nomás indagar sobre planes y proyectos aún por cristalizarse, a sabiendas de que soñar y esperanzarse con objetos, obras y hechos deseados ayuda a pasar los días, los más —en estos tiempos— tan difíciles. Es así que decidimos, para bien de los amantes de las letras, en estas fechas en que se habla tanto de lo que nos depara el imberbe 2008, averiguar qué novedades nos preparan los principales escritores y las más activas casas editoriales del país.
Más de medio centenar de libros entre literatura, ensayo y textos profesionales y escolares prometen El País y La Hoguera, las dos más grandes editoriales de Santa Cruz, que están entre las más activas en todo el país. Una treintena de novelas, poemarios, libros de relatos, ensayos y obras infantiles publicará Gente Común, entre ellos el texto ganador del Premio Nacional de Cuento Franz Tamayo. Y Plural anuncia una producción superior a 80 títulos.
En cuanto a escritores, más allá de las nuevas novelas y colecciones de relatos y ensayos, llama la atención el buen número de reediciones de obras exitosas, lo que, hablando del universo lector boliviano, cuando menos alienta. Con la ley de la oferta y la demanda, dice la sabiduría popular, sobrevive sólo lo que merece consumirse.
De nuestros polígrafos, el más activo, y uno de los más conocidos en el ámbito mundial, Edmundo Paz Soldán, anuncia un libro de cuentos, una antología de ensayos, la reedición de una de sus novelas y la traducción de otras dos. Por lo demás, también se mantendrán activos consagrados como Ramón Rocha Monroy y Homero Carvalho, premiados como Willy Camacho y jóvenes promesas como Rodrigo Hasbún.
Profetizar es, para el escritor estadounidense Ambroce Bierce, “soñar con el diablo la noche anterior al casamiento”. Pues bien, acá no adivinamos, tan sólo informamos, divulgamos la palabra de los protagonistas sobre sus venideras publicaciones. Continuar leyendo este post…
El medico de Ifni (Fragmento)
Os dejo el enlace donde podreis encontrar el primer capitulo de El medico de Ifni para que le hecheis un vistazo y podais haceros una idea de la obra y luego asi decidir si merece la pena leerla o no. Espero que la disfruteis y nos conteis que os ha parecido.










