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La huesped, de Stephanie Meyer

huesped

La Huesped es el último libro que nos ha sacado Stephanie Meyer y que, desde el 1 de abril, podemos adquirir en las librerías y tiendas.

En él tenemos como protagonista a Melanie Stryder una chica a la que están intentando quitarle el cuerpo. Y es que unas criaturas han tomado el control de las mentes de los humanos obligándolos a desaparecer (pero no sus cuerpos).

Dentro del cuerpo de Melanie se encuentra Wanderer pero Melanie no quiere desaparecer, quiere seguir existiendo, y quiere vivir. Así que Wanderer lo tiene difícil.

¿Te gusta el argumento? Pues también te podemos dejar el primer capítulo para leer. ¿Qué te parece el libro? ¿Lo has leído ya?

Primer capítulo:

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James Potter y la encrucijada de los mayores

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Si, no nos hemos equivocado de título ni de nombre al escribir Potter, se trata de James Potter, el hijo de Harry Potter.

Todos los que hemos leído el último libro de Harry Potter sabemos cómo termina la historia así que también sabemos que Rowling no iba a escribir más.

Pero al parecer un autor, G. Norman Lippert, no ha pensado lo mismo y se lanzó a la aventura de intentar llegar a la altura de Rowling para continuar la historia que tan mal final dejó para algunos.

El resultado: James Potter y la encrucijada de los mayores, un libro que está teniendo muchísimo éxito y del que dicen que iguala sin duda alguna a la autora original.

Nosotros aún no hemos empezado a leerlo pero sin duda lo haremos y por eso queremos avisaros que, si queréis leerlo, está disponible en internet en inglés (y en español).

El albañil de las monedas de oro

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Esta es una leyenda tradicional española, probablemente de orígenes medievales… su origen se pierde en la historia y sabemos que antes de ser compilada pasó de boca en boca, rescantada por una de las más bellas tradiciones literarias: la narración oral… así que anímense a contarla a sus hijos una tarde fría dentro de casa

En una ciudad de provincias de hace varios siglos, habitaba el albañil más religioso y vago de toda España.

No trabajaba ni festivos, ni Domingos, ni el San Sábado. Por ello este albañil sufría grandes penurias económicas. Un buen día apareció un sacerdote, que conmovido por su religiosidad decidió darle un curioso trabajo.

Le vendó los ojos y se lo llevó a su casa una buena noche. Lo llevó a un patio árabe, y le dijo que hiciese un agujero bajo la fuente y lo enladrillase.

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La Xtabay

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 Esta es una leyenda del sureste mexicano, habla sobre una hermosa mujer que con sus encantos aprisionaba a los hombres en el fondo de la tierra… es una historia muy antigua que aún se sigue contando en Yucatán

Los mayas de Yucatán son sin duda alguna, quienes mejor han conservado su idioma. Si no pueden interpretar, como tampoco lo ha hecho nadie en el mundo, sus complicados jeroglíficos, verdaderos retos ideográficos,  al menos mantienen vivo su idioma lleno de giros y genuflexiones extraordinarios y en su fonética han sabido copiar el vuelo del murciélago dzib y lo que dice el pájaro Puhuy.

 Temen al temible Kahazbal y a los Aluxes, pequeños duendecillos del bosque y de las siembras, porque ellos, los mayas, no han permitido aún la corrupción idiomática que introdujeron los hispanos que vinieron a hacer confuso todo lo relativo al suelo que en mal día hollaron.

De esta forma se ha conservado intacta la hermosa leyenda, una de las más lindas, bellas leyendas yucatecas de las miles y miles que flotan como el perfume de la flor Xtabentún en el viento tibio de Mayab, o se esconden en las profundidades cavernosas de los cenotes de donde sale el agua fresca y clara y los cuentos que perduran en el alma yucateca. Esa leyenda es la que se refiere a la mujer Xtabay.

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Historia del endemoniado Pacheco…

 

 Manuscrito encontrado en Zaragoza

Esta historia forma parte del asombroso  texto de Jan PotockiManuscrito encontrado en Zaragoza“, un clásico de la literatura de horror. Enmarcado en tierras españolas, Potocki explora un desolador mundo de fantasmas que parecen vivos y vivos que en realidad están muertos… a grado tal que su protagonista comienza a dudar si lo que vé y escucha es real…

FINALMENTE, desperté de verdad. El sol quemaba mis párpados, que apenas si podía abrir. Entreví el cielo y me di cuenta de que me hallaba al aire libre. Pero el sueño pesaba aún sobre mis ojos, y aunque ya no dormía, todavía no estaba despierto del todo. Veía desfilar ante mí imágenes de suplicios, sucediéndose unas tras otras. Me sentí horrorizado, y me incorporé rápidamente.

¿Cómo expresar con palabras el horror que sentí en ese momento? Me encontraba bajo la horca de Los Hermanos. Pero los cadáveres de los dos hermanos de Zoto no colgaban al aire, sino que yacían junto a mí. Lo que quiere decir que había pasado la noche con ellos. Me hallaba sentado sobre trozos de cuerdas, restos de ruedas y de esqueletos humanos, y sobre horrorosos harapos que la podredumbre había separado de ellos…

 

Pensé un momento que quizá no estaría aún bien despierto y que aquello era un horrible sueño. Cerré los ojos y busqué en mi memoria dónde había estado la víspera. En ese instante sentí como si las garras de un animal se hundiesen en mi costado, y vi a un buitre que se había arrojado sobre mí y que devoraba a uno de mis compañeros de lecho. more…

Festin de cuervos (Canción de Hielo y Fuego 4, George R.R.Martin)

cuervos.jpgFESTIN DE CUERVOS (CANCION DE HIELO Y FUEGO; 4)
de
MARTIN, GEORGE R.R.
Lengua: CASTELLANO
Encuadernación: Tapa blanda
Año de edición:2007
  Plaza edición: BARCELONA

Sinopsis:Mientras los vientos del otoño desnudan los árboles, las últimas cosechas se pudren en los pocos campos que no han sido devastados por la guerra, y por los ríos teñidos de rojo bajan cadáveres de todos los blasones y estirpes. Y aunque casi todo Poniente yace extenuado, en diversos rincones florecen nuevas e inquietantes intrigas que ansían nutrirse de los despojos de un reino moribundo.George R.R. Martin continúa sumando hordas de seguidores incondicionales mientras desgrana, con pulso firme y certero, una de las experiencias literarias más ambiciosas y apasionantes que se hayan propuesto nunca en el terreno de la fantasía. Festín de cuervos, como la calma que precede a la tempestad, desarrolla nuevos personajes y tramas de un retablo tenso y sobrecogedor.Cuando se apaga el clamor de las espadas, solamente queda carroña para los cuervos.Las circunstancias han forzado una tregua en la guerra de los Cinco Reyes. Los intrigantes miembros de la Casa Lannister intentan consolidar su hegemonía en Poniente; la flota de las Islas del Hierro se congrega para la elección de un rey que restituya la gloria perdida del Trono de Piedramar, y en Dorne, el único de los Siete Reinos que permanece apartado del conflicto, el asesinato de la princesa Elia y de los herederos Targaryen todavía se recuerda con dolor y rabia. Entre tanto, Brienne de Tarth parte en busca de Sansa Stark en cumplimiento de una promesa, y Samwell Tarly regresa de las tierras inhóspitas de más allá del Muro acompañado de una mujer y un niño de pecho.Festín de cuervos, consigue mantener la intensidad emocional de sus predecesoras y continúa tejiendo con maestría y convicción la multiplicidad de tramas de una serie sin parangón. Martin hace gala de una primorosa atención al detalle y añade nuevas pinceladas a un fresco cada vez más rico en matices con el que insufla vida a un universo de ficción tan vasto e implacable como la realidad. Una nueva entrega que logra saciar provisionalmente en el lector la curiosidad.  

La historia de Lisey (Stephen King)

35386_s.jpgEditorial: PLAZA & JANES
Lugar de edición: BARCELONA
Año de edición: 2007
Formato: TELA
Páginas: 600

 Sipnosis:

Acosada por un fanático admirador de su marido, un famoso novelista fallecido hace dos años, Lisey sabe que debe emprender el viaje hacia el extraño lugar que le servía de inspiración para sus novelas de terror, ubicado más allá de la realidad. Tal vez sea la última oportunidad de volver a contactar con él.

El libro de Nobac (Federico Fernández Giordano)

  • 00921.jpgEl libro de Nobac

  • Autor: Federico Fernández Giordano
  • Editorial: Minotauro
  • Colección: Hades
  • Tipo de libro: Novela inédita
  • Fecha de publicación: Marzo 2008
  • Precio: 19 €
  • Páginas: 272
  • Formato: 14,00 x 22,50 cm. Cartoné con sobrecubierta
  • ISBN: 978-84-450-7692-7
  • Premios: Premio Minotauro (2008)

Sinopsis:

Un misterioso anciano contrata los servicios de la bella periodista Lisa Lynch y de Edgar Pym, escritor de encargo cuya vida profesional y sentimental va a la deriva, para que dejen constancia de una singular historia. Obra en su poder un objeto prodigioso: un extraño libro en el que de un modo enigmático, ajeno a todo postulado racional, se va narrando su propia vida, día tras día. Desentrañar las claves de ese libro supondrá asimismo seguir la pista del profesor Nobac, un excéntrico científico desaparecido años atrás en extrañas circunstancias. A ello se abocan Edgar y Lisa, sin imaginar que a partir de entonces se convertirán en actores principales de un peligroso puzle, una escurridiza galería de espejos que los atrapará poco a poco hasta extraviarlos en una siniestra trama urdida en torno a ellos y en la que nada es lo que parece ser.

Valiéndose de mecanismos policiacos y digresiones temporales, «El libro de Nobac» propone un misterio laberíntico donde la memoria y el tiempo recomponen la realidad y la ficción para, mediante movimientos siempre imprevisibles, diseccionar los ineluctables entresijos de la fatalidad. Narrada con notable riqueza estilística, esta novela indaga en profundidad las sutiles relaciones entre determinismo y libre albedrío, creador y creación, tiempo y espacio, a la vez que confirma a Federico Fernández Giordano como una de las voces más originales y rigurosas de la actual literatura fantástica..

El Premio Minotauro 2008 es una hábil mezcla de novela policiaca y relato fantástico. Federico Fernández Giordano bebe de fuentes como los cuentos policiacos de Edgar Allan Poe y los relatos fantásticos de Borges y Bioy Casares, pero sabe imprimir a su historia un estilo original y un ritmo trepidante.

Fuente: http://literfan.cyberdark.net/2008/LibroNobac.htm

Harry Potter y el caliz de fuego (J.K. Rowling)

Lentamente, con el rostro crispado como si prefiriera hacer cualquier cosa antes que aproximarse a su señor y a la alfombra en que descansaba la serpiente, el hombrecito dio unos pasos hacia adelante y comenzó a girar la butaca. La serpiente levantó su fea cabeza triangular y profirió un silbido cuando las patas del asiento se engancharon en la alfombra. Y entonces Frank tuvo la parte delantera de la butaca ante sí y vio lo que había sentado en ella. El bastón se le resbaló al suelo con estrépito. Abrió la boca y profirió un grito. Gritó tan alto que no oyó lo que decía la cosa que había en el sillón mientras levantaba una varita. Vio un resplandor de luz verde y oyó un chasquido antes de desplomarse. Cuando llegó al suelo, Frank Bryce ya había muerto. “

Via: El poder de la Palabra.

La vendedora de Fosforos (Hans Cristian Andersen).

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Qué frío hacía!; nevaba y comenzaba a oscurecer; era la última noche del año, la noche de San Silvestre. Bajo aquel frío y en aquella oscuridad, pasaba por la calle una pobre niña, descalza y con la cabeza descubierta. Verdad es que al salir de su casa llevaba zapatillas, pero, ¡de qué le sirvieron! Eran unas zapatillas que su madre había llevado últimamente, y a la pequeña le venían tan grandes, que las perdió al cruzar corriendo la calle para librarse de dos coches que venían a toda velocidad. Una de las zapatillas no hubo medio de encontrarla, y la otra se la había puesto un mozalbete, que dijo que la haría servir de cuna el día que tuviese hijos.
Y así la pobrecilla andaba descalza con los desnudos piececitos completamente amoratados por el frío. En un viejo delantal llevaba un puñado de fósforos, y un paquete en una mano. En todo el santo día nadie le había comprado nada, ni le había dado un mísero chelín; volvíase a su casa hambrienta y medio helada, ¡y parecía tan abatida, la pobrecilla! Los copos de nieve caían sobre su largo cabello rubio, cuyos hermosos rizos le cubrían el cuello; pero no estaba ella para presumir.

En un ángulo que formaban dos casas -una más saliente que la otra-, se sentó en el suelo y se acurrucó hecha un ovillo. Encogía los piececitos todo lo posible, pero el frío la iba invadiendo, y, por otra parte, no se atrevía a volver a casa, pues no había vendido ni un fósforo, ni recogido un triste céntimo. Su padre le pegaría, además de que en casa hacía frío también; sólo los cobijaba el tejado, y el viento entraba por todas partes, pese a la paja y los trapos con que habían procurado tapar las rendijas. Tenía las manitas casi ateridas de frío. ¡Ay, un fósforo la aliviaría seguramente! ¡Si se atreviese a sacar uno solo del manojo, frotarlo contra la pared y calentarse los dedos! Y sacó uno: «¡ritch!». ¡Cómo chispeó y cómo quemaba! Dio una llama clara, cálida, como una lucecita, cuando la resguardó con la mano; una luz maravillosa. Le pareció a la pequeñuela que estaba sentada junto a una gran estufa de hierro, con pies y campana de latón; el fuego ardía magníficamente en su interior, ¡y calentaba tan bien! La niña alargó los pies para calentárselos a su vez, pero se extinguió la llama, se esfumó la estufa, y ella se quedó sentada, con el resto de la consumida cerilla en la mano.

Encendió otra, que, al arder y proyectar su luz sobre la pared, volvió a ésta transparente como si fuese de gasa, y la niña pudo ver el interior de una habitación donde estaba la mesa puesta, cubierta con un blanquísimo mantel y fina porcelana. Un pato asado humeaba deliciosamente, relleno de ciruelas y manzanas. Y lo mejor del caso fue que el pato saltó fuera de la fuente y, anadeando por el suelo con un tenedor y un cuchillo a la espalda, se dirigió hacia la pobre muchachita. Pero en aquel momento se apagó el fósforo, dejando visible tan sólo la gruesa y fría pared.

Encendió la niña una tercera cerilla, y se encontró sentada debajo de un hermosísimo árbol de Navidad. Era aún más alto y más bonito que el que viera la última Nochebuena, a través de la puerta de cristales, en casa del rico comerciante. Millares de velitas, ardían en las ramas verdes, y de éstas colgaban pintadas estampas, semejantes a las que adornaban los escaparates. La pequeña levantó los dos bracitos… y entonces se apagó el fósforo. Todas las lucecitas se remontaron a lo alto, y ella se dio cuenta de que eran las rutilantes estrellas del cielo; una de ellas se desprendió y trazó en el firmamento una larga estela de fuego.

«Alguien se está muriendo» -pensó la niña, pues su abuela, la única persona que la había querido, pero que estaba muerta ya, le había dicho-: Cuando una estrella cae, un alma se eleva hacia Dios.

Frotó una nueva cerilla contra la pared; se iluminó el espacio inmediato, y apareció la anciana abuelita, radiante, dulce y cariñosa.

-¡Abuelita! -exclamó la pequeña-. ¡Llévame, contigo! Sé que te irás también cuando se apague el fósforo, del mismo modo que se fueron la estufa, el asado y el árbol de Navidad. Se apresuró a encender los fósforos que le quedaban, afanosa de no perder a su abuela; y los fósforos brillaron con luz más clara que la del pleno día. Nunca la abuelita había sido tan alta y tan hermosa; tomó a la niña en el brazo y, envueltas las dos en un gran resplandor, henchidas de gozo, emprendieron el vuelo hacia las alturas, sin que la pequeña sintiera ya frío, hambre ni miedo. Estaban en la mansión de Dios Nuestro Señor.

Pero en el ángulo de la casa, la fría madrugada descubrió a la chiquilla, rojas las mejillas, y la boca sonriente… Muerta, muerta de frío en la última noche del Año Viejo. La primera mañana del Nuevo Año iluminó el pequeño cadáver, sentado, con sus fósforos, un paquetito de los cuales aparecía consumido casi del todo. «¡Quiso calentarse!», dijo la gente. Pero nadie supo las maravillas que había visto, ni el esplendor con que, en compañía de su anciana abuelita, había subido a la gloria del Año Nuevo.

FIN