Festin de cuervos (Canción de Hielo y Fuego 4, George R.R.Martin)
FESTIN DE CUERVOS (CANCION DE HIELO Y FUEGO; 4)
de MARTIN, GEORGE R.R.
Lengua: CASTELLANO
Encuadernación: Tapa blanda
Año de edición:2007
Plaza edición: BARCELONA
Sinopsis:Mientras los vientos del otoño desnudan los árboles, las últimas cosechas se pudren en los pocos campos que no han sido devastados por la guerra, y por los ríos teñidos de rojo bajan cadáveres de todos los blasones y estirpes. Y aunque casi todo Poniente yace extenuado, en diversos rincones florecen nuevas e inquietantes intrigas que ansían nutrirse de los despojos de un reino moribundo.George R.R. Martin continúa sumando hordas de seguidores incondicionales mientras desgrana, con pulso firme y certero, una de las experiencias literarias más ambiciosas y apasionantes que se hayan propuesto nunca en el terreno de la fantasía. Festín de cuervos, como la calma que precede a la tempestad, desarrolla nuevos personajes y tramas de un retablo tenso y sobrecogedor.Cuando se apaga el clamor de las espadas, solamente queda carroña para los cuervos.Las circunstancias han forzado una tregua en la guerra de los Cinco Reyes. Los intrigantes miembros de la Casa Lannister intentan consolidar su hegemonía en Poniente; la flota de las Islas del Hierro se congrega para la elección de un rey que restituya la gloria perdida del Trono de Piedramar, y en Dorne, el único de los Siete Reinos que permanece apartado del conflicto, el asesinato de la princesa Elia y de los herederos Targaryen todavía se recuerda con dolor y rabia. Entre tanto, Brienne de Tarth parte en busca de Sansa Stark en cumplimiento de una promesa, y Samwell Tarly regresa de las tierras inhóspitas de más allá del Muro acompañado de una mujer y un niño de pecho.Festín de cuervos, consigue mantener la intensidad emocional de sus predecesoras y continúa tejiendo con maestría y convicción la multiplicidad de tramas de una serie sin parangón. Martin hace gala de una primorosa atención al detalle y añade nuevas pinceladas a un fresco cada vez más rico en matices con el que insufla vida a un universo de ficción tan vasto e implacable como la realidad. Una nueva entrega que logra saciar provisionalmente en el lector la curiosidad.
La historia de Lisey (Stephen King)
Editorial: PLAZA & JANES
Lugar de edición: BARCELONA
Año de edición: 2007
Formato: TELA
Páginas: 600
Sipnosis:
Acosada por un fanático admirador de su marido, un famoso novelista fallecido hace dos años, Lisey sabe que debe emprender el viaje hacia el extraño lugar que le servía de inspiración para sus novelas de terror, ubicado más allá de la realidad. Tal vez sea la última oportunidad de volver a contactar con él.
El libro de Nobac (Federico Fernández Giordano)
- Autor: Federico Fernández Giordano
- Editorial: Minotauro
- Colección: Hades
- Tipo de libro: Novela inédita
- Fecha de publicación: Marzo 2008
- Precio: 19 €
- Páginas: 272
- Formato: 14,00 x 22,50 cm. Cartoné con sobrecubierta
- ISBN: 978-84-450-7692-7
- Premios: Premio Minotauro (2008)
Sinopsis:
Un misterioso anciano contrata los servicios de la bella periodista Lisa Lynch y de Edgar Pym, escritor de encargo cuya vida profesional y sentimental va a la deriva, para que dejen constancia de una singular historia. Obra en su poder un objeto prodigioso: un extraño libro en el que de un modo enigmático, ajeno a todo postulado racional, se va narrando su propia vida, día tras día. Desentrañar las claves de ese libro supondrá asimismo seguir la pista del profesor Nobac, un excéntrico científico desaparecido años atrás en extrañas circunstancias. A ello se abocan Edgar y Lisa, sin imaginar que a partir de entonces se convertirán en actores principales de un peligroso puzle, una escurridiza galería de espejos que los atrapará poco a poco hasta extraviarlos en una siniestra trama urdida en torno a ellos y en la que nada es lo que parece ser.
Valiéndose de mecanismos policiacos y digresiones temporales, «El libro de Nobac» propone un misterio laberíntico donde la memoria y el tiempo recomponen la realidad y la ficción para, mediante movimientos siempre imprevisibles, diseccionar los ineluctables entresijos de la fatalidad. Narrada con notable riqueza estilística, esta novela indaga en profundidad las sutiles relaciones entre determinismo y libre albedrío, creador y creación, tiempo y espacio, a la vez que confirma a Federico Fernández Giordano como una de las voces más originales y rigurosas de la actual literatura fantástica..
El Premio Minotauro 2008 es una hábil mezcla de novela policiaca y relato fantástico. Federico Fernández Giordano bebe de fuentes como los cuentos policiacos de Edgar Allan Poe y los relatos fantásticos de Borges y Bioy Casares, pero sabe imprimir a su historia un estilo original y un ritmo trepidante.
Harry Potter y el caliz de fuego (J.K. Rowling)
Lentamente, con el rostro crispado como si prefiriera hacer cualquier cosa antes que aproximarse a su señor y a la alfombra en que descansaba la serpiente, el hombrecito dio unos pasos hacia adelante y comenzó a girar la butaca. La serpiente levantó su fea cabeza triangular y profirió un silbido cuando las patas del asiento se engancharon en la alfombra. Y entonces Frank tuvo la parte delantera de la butaca ante sí y vio lo que había sentado en ella. El bastón se le resbaló al suelo con estrépito. Abrió la boca y profirió un grito. Gritó tan alto que no oyó lo que decía la cosa que había en el sillón mientras levantaba una varita. Vio un resplandor de luz verde y oyó un chasquido antes de desplomarse. Cuando llegó al suelo, Frank Bryce ya había muerto. “
Via: El poder de la Palabra.
La vendedora de Fosforos (Hans Cristian Andersen).
Qué frío hacía!; nevaba y comenzaba a oscurecer; era la última noche del año, la noche de San Silvestre. Bajo aquel frío y en aquella oscuridad, pasaba por la calle una pobre niña, descalza y con la cabeza descubierta. Verdad es que al salir de su casa llevaba zapatillas, pero, ¡de qué le sirvieron! Eran unas zapatillas que su madre había llevado últimamente, y a la pequeña le venían tan grandes, que las perdió al cruzar corriendo la calle para librarse de dos coches que venían a toda velocidad. Una de las zapatillas no hubo medio de encontrarla, y la otra se la había puesto un mozalbete, que dijo que la haría servir de cuna el día que tuviese hijos.
Y así la pobrecilla andaba descalza con los desnudos piececitos completamente amoratados por el frío. En un viejo delantal llevaba un puñado de fósforos, y un paquete en una mano. En todo el santo día nadie le había comprado nada, ni le había dado un mísero chelín; volvíase a su casa hambrienta y medio helada, ¡y parecía tan abatida, la pobrecilla! Los copos de nieve caían sobre su largo cabello rubio, cuyos hermosos rizos le cubrían el cuello; pero no estaba ella para presumir.
En un ángulo que formaban dos casas -una más saliente que la otra-, se sentó en el suelo y se acurrucó hecha un ovillo. Encogía los piececitos todo lo posible, pero el frío la iba invadiendo, y, por otra parte, no se atrevía a volver a casa, pues no había vendido ni un fósforo, ni recogido un triste céntimo. Su padre le pegaría, además de que en casa hacía frío también; sólo los cobijaba el tejado, y el viento entraba por todas partes, pese a la paja y los trapos con que habían procurado tapar las rendijas. Tenía las manitas casi ateridas de frío. ¡Ay, un fósforo la aliviaría seguramente! ¡Si se atreviese a sacar uno solo del manojo, frotarlo contra la pared y calentarse los dedos! Y sacó uno: «¡ritch!». ¡Cómo chispeó y cómo quemaba! Dio una llama clara, cálida, como una lucecita, cuando la resguardó con la mano; una luz maravillosa. Le pareció a la pequeñuela que estaba sentada junto a una gran estufa de hierro, con pies y campana de latón; el fuego ardía magníficamente en su interior, ¡y calentaba tan bien! La niña alargó los pies para calentárselos a su vez, pero se extinguió la llama, se esfumó la estufa, y ella se quedó sentada, con el resto de la consumida cerilla en la mano.
Encendió otra, que, al arder y proyectar su luz sobre la pared, volvió a ésta transparente como si fuese de gasa, y la niña pudo ver el interior de una habitación donde estaba la mesa puesta, cubierta con un blanquísimo mantel y fina porcelana. Un pato asado humeaba deliciosamente, relleno de ciruelas y manzanas. Y lo mejor del caso fue que el pato saltó fuera de la fuente y, anadeando por el suelo con un tenedor y un cuchillo a la espalda, se dirigió hacia la pobre muchachita. Pero en aquel momento se apagó el fósforo, dejando visible tan sólo la gruesa y fría pared.
Encendió la niña una tercera cerilla, y se encontró sentada debajo de un hermosísimo árbol de Navidad. Era aún más alto y más bonito que el que viera la última Nochebuena, a través de la puerta de cristales, en casa del rico comerciante. Millares de velitas, ardían en las ramas verdes, y de éstas colgaban pintadas estampas, semejantes a las que adornaban los escaparates. La pequeña levantó los dos bracitos… y entonces se apagó el fósforo. Todas las lucecitas se remontaron a lo alto, y ella se dio cuenta de que eran las rutilantes estrellas del cielo; una de ellas se desprendió y trazó en el firmamento una larga estela de fuego.
«Alguien se está muriendo» -pensó la niña, pues su abuela, la única persona que la había querido, pero que estaba muerta ya, le había dicho-: Cuando una estrella cae, un alma se eleva hacia Dios.
Frotó una nueva cerilla contra la pared; se iluminó el espacio inmediato, y apareció la anciana abuelita, radiante, dulce y cariñosa.
-¡Abuelita! -exclamó la pequeña-. ¡Llévame, contigo! Sé que te irás también cuando se apague el fósforo, del mismo modo que se fueron la estufa, el asado y el árbol de Navidad. Se apresuró a encender los fósforos que le quedaban, afanosa de no perder a su abuela; y los fósforos brillaron con luz más clara que la del pleno día. Nunca la abuelita había sido tan alta y tan hermosa; tomó a la niña en el brazo y, envueltas las dos en un gran resplandor, henchidas de gozo, emprendieron el vuelo hacia las alturas, sin que la pequeña sintiera ya frío, hambre ni miedo. Estaban en la mansión de Dios Nuestro Señor.
Pero en el ángulo de la casa, la fría madrugada descubrió a la chiquilla, rojas las mejillas, y la boca sonriente… Muerta, muerta de frío en la última noche del Año Viejo. La primera mañana del Nuevo Año iluminó el pequeño cadáver, sentado, con sus fósforos, un paquetito de los cuales aparecía consumido casi del todo. «¡Quiso calentarse!», dijo la gente. Pero nadie supo las maravillas que había visto, ni el esplendor con que, en compañía de su anciana abuelita, había subido a la gloria del Año Nuevo.
FIN
Diario de una canción.
“Esta mañana arrojé el diario contra la pared. No estoy segura de por qué lo hice. Antes pensaba que los periódicos se centraban en las tragedias, pero ahora sé que lo único que les atrae es la violencia, que la muerte sin ella no interesa, por más que sea colectiva y te deje sola, que es la tragedia más grande que hay”. Así comenzaba el diario personal de Eriel, el que durante una década estuvo a la venta en una feria callejera de objetos usados, el que nadie compró al ojear sus primeras páginas y el que hace dos semanas fue adquirido por el Reina Sofía al conocer el contenido de todas las demás.
Cabe puntualizar que las notas no eran registradas con fechas, pero dicho documento adquiere la categoría de diario, y no de libro de apuntes, porque Eriel, cada vez que escribía, señalaba si era un lunes, jueves o sábado; envolviendo una historia lineal en una secuencia circular de días de la semana. Sin embargo, por los datos registrados y las averiguaciones realizadas por la actual institución propietaria, se estima que las vivencias descritas transcurrieron entre 1974 y 1979.
Un viernes en el que Eriel cayó en una de sus recurrentes depresiones, fue socorrida por un débil recuerdo extraído de su infancia, cuando sus padres le aplacaban sus ganas de ser mayor, cantándole:
Caballeros de la Vera Cruz (David Camus)
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De la mano de David Camus nos introducimos en mundos lejanos en el tiempo que tornaron la vida de muchos. Las cruzadas, historias de guerras y batallas cuerpo a cuerpo que en muchas ocasiones se ganaban en fastuosos salones, o en lugares sombrios que nadie imaginaria. El escritor da pinceladas de una aventura no falta de imaginación rodeada de retazos de realidad y de historia. Nos recuerda que los enemigos no tienen por que ser aquellos que no tienen la misma fe. Que del mismo lado puede estar aquel que acabe con tu vida. Me ha gustado leer la novela quiza el unico defecto seria, que ha querido concentrar demasiado en una misma obra quedando asi una gesta demasiado concentrada y que en cierto momento puede llegar a cansar.
El extraño H.P Lovecraft. (Fragmento.)
“Pero en el cosmos existe el bálsamo además de la amargura, y ese bálsamo es el olvido. En el supremo horror de ese instante olvidé lo que me había espantado y el estallido del recuerdo se desvaneció en un caos de reiteradas imágenes. Como entre sueños, salí de aquel edificio fantasmal y execrado y eché a correr rauda y silenciosamente a la luz de la luna. Cuando retorné al mausoleo de mármol y descendí los peldaños, encontré que no podía mover la trampa de piedra; pero no lo lamenté, ya que había llegado a odiar el viejo castillo y sus árboles. Ahora cabalgo junto a los fantasmas, burlones y cordiales, al viento de la noche, y durante el día juego entre las catacumbas de Nefre-Ka, en el recóndito y desconocido valle de Hadoth, a orillas del Nilo. Sé que la luz no es para mí, salvo la luz de la luna sobre las tumbas de roca de Neb, como tampoco es para mí la alegría, salvo las innominadas fiestas de Nitokris bajo la Gran Pirámide; y sin embargo en mi nueva y salvaje libertad, agradezco casi la amargura de la alienación.
Pues aunque el olvido me ha dado la calma, no por eso ignoro que soy un extranjero; un extraño a este siglo y a todos los que aún son hombres. Esto es lo que supe desde que extendí mis dedos hacia esa cosa abominable surgida en aquel gran marco dorado; desde que extendí mis dedos y toqué una fría e inexorable superficie de pulido espejo.”
Fuente: El poder de la palabra
Aullidos en el viento.
Hoy amaneció, y volví a sentir el aire en mi rostro, camine a esta parte profunda y escondida de este bosque. Mis pasos eran guidados por la necesidad de buscar de encontrar algo que había perdido o quizá olvidado ya.
El sol se reflejaba en las verdes hojas, eran parasol para aquellos que dormían un sueño eterno, o quizá tan solo esperaban a que llegara su hora.
Entonces me encontró o quizá encontré, su figura se dibujaba en lienzo verde y en negro carboncillo.
Aullando por la libertad por la pervivencia, recordándome que era yo y yo era… parte de ella. Mis ojos pesaban demasiado caí en el sueño profundo acogida por la suavidad y calidez de la Madre.
Mis ojos ahora eran grises, mi cuerpo más frágil pero más fuerte, mi llamada surcaba el bosque corrí en pos de la libertad perdida. En lucha continua por la pervivencia, por conservar lo que durante milenios nada me pudo quitar.
En la oscuridad de un hogar de piedra, donde la vida acaba de nacer brotan de la sombra la llamada de la sangre, de aquello que nació de uno mismo. Aferrándose con sus pocas fuerzas a la vida y a la supervivencia.
Clamando que comer pidiendo ese liquido tibio que alimenta sus pequeños cuerpos, esos apariencia de la misma ternura pero con fuerza para luchar y llegar a ser un@ mas….
Los ojos se abren ya no hay presencia ninguna en mi interior ahora se escucha ese aullido de Libertad que me recuerda….Tu… eres yo….
Yo soy tu…
Esto te lo dedico a ti lobito… para que nunca olvides… quien eres, adelante y corre sin olvidar que te acompaña la libertad.
A veces…
” A veces pensamos que ya no hay dragones, ni valientes caballeros, ni princesas que se deslizan entre bosques secretos encantando son su sonrisa a venados y mariposas.
A veces pensamos que la nuestra es una era sin fronteras, sin aventuras. El destino se nos pierde más allá del horizonte: hubo sombras resplandecientes que galoparon por allí hace mucho tiempo y se esfumaron.
¡Que placer equivocarse! Princesas, caballeros, encantamientos, dragones, misterios, aventuras… no sólo están aquí y ahora, son lo único que existió jamás sobre la Tierra.
Pero, por supuesto, en nuestro siglo han cambiado de atavío.
Y sin embargo, dueños de la realidad, siguen visitándonos en sueños para decirnos que nunca hemos perdido el escudo que necesitamos contra los dragones, ese voltaje de fuego azul que nos atraviesa y nos permite cambiar nuestro mundo según nuestros deseos.La intuición susurra la verdad: ¡No somos polvo, somos magia!.”
Puente al Infinito, Richard Bach












