Muhidin Ibn-al-Arabí

Lejos de Murcia, su cuna natal, en la ciudad de Damasco, moría en 1240, el murciano más universal de todos: Muhidin Ibn-al-Arabí, compañero de exilio de Al-Qartayanní. Fue, acaso, el mortal que más experiencia divina tuvo, dato que pudo corroborar personalmente el mismísimo Averroes, quien únicamente por la vía de su aristotélica razón podía asumir la idea del Único. Hoy, su tumba de Damasco es lugar de peregrinaciones y congregación de creyentes en busca de cura milagrosa o edificación interior.
Nació en 1164, emigró con toda su familia a Sevilla; una familia en la que ya abundaban los sabios, los reyes e incluso los místicos. Casó muy joven con Marián, quien le comunicó un sueño en el que Dios le mostraba el camino de los sufíes: sumisión divina, fe viva, paciencia, firmeza y sinceridad. Viajó y vivió por todo el territorio islámico, sufrió cárcel por anteponer al halago al poder, el servicio a Dios. En 1198, con ocasión de una de sus últimas visitas a Murcia,
Poema de amor musulmán
La oración del ateo
Miguel de Unamuno
Uno de los poemas en prosa del enorme y controversial Miguel de Unamuno.

Oye mi ruego Tú, Dios que no existes, y en tu nada recoge estas mis quejas, Tú que a los pobres hombres nunca dejas sin consuelo de engaño. No resistes a nuestro ruego y nuestro anhelo vistes. Cuando Tú de mi mente más te alejas, más recuerdo las plácidas consejas con que mi ama endulzóme noches tristes. ¡Qué grande eres, mi Dios! Eres tan grande que no eres sino Idea; es muy angosta la realidad por mucho que se expande para abarcarte. Sufro yo a tu costa, Dios no existente, pues si Tú existieras existiría yo también de veras.
Miguel Hernández…un poeta y hortelano
Biografía de uno de los poetas más grandes

Miguel Hernández Gilabert nació en Orihuela el 30 de octubre de 1910. La familia de Miguel estaba compuesta por el matrimonio, un niño, Vicente , y una niña, Elvira. El padre, Miguel Hernández Sánchez, se dedicaba a la crianza y pastoreo de ganado. Su madre, Concepción Gilabert Giner, se ocupaba de la casa.
El matrimonio tuvo, en total, siete hijos, de los que sólo sobrevivieron cuatro: Vicente, Elvira, Miguel y Encarnación.
A los cuatros años del nacimiento de Miguel, su padre decide trasladar el hogar familiar a una casa más amplia, situada en la calle de Arriba (actualmente Casa Museo). La infancia del poeta transcurre entre los juegos y el trabajo.
Desde los siete años ayuda a su hermano Vicente en las tareas del pastoreo, aprendiendo de él este oficio. Asiste a una guardería privada, situada en su misma calle.
Su padre consigue que le admitan en las Escuelas del Ave María, anexas al Colegio Santo Domingo. Continuar leyendo este post…
Alargaba la mano y te tocaba… (Antonio Gala)
Alargaba la mano y te tocaba.
Te tocaba: rozaba tu frontera,
el suave sitio donde tú terminas,
sólo míos el aire y mi ternura.
Tú moras en lugares indecibles,
indescifrable mar, lejana luz
que no puede apresarse.
Te me escapabas, de cristal y aroma,
por el aire, que entraba y que salía,
dueño de ti por dentro. Y yo quedaba fuera,
en el dintel de siempre, prisionero
de la celda exterior.
La libertad
hubiera sido herir tu pensamiento,
trasponer el umbral de tu mirada,
ser tú, ser tú de otra manera. Abrirte,
como una flor, la infancia , y aspirar
su esencia y devorarla. Hacer
comunes humo y piedra. Revocar
el mandato de ser. Entrar. Entrarnos
uno en el otro. Trasponer los últimos
límites. Reunirnos…..
Alargaba la mano y te tocaba.
Tú mirabas la luz y la gavilla.
Eras luz y gavilla, plenitud
en ti misma, rotunda como el mundo.
Caricias no valían, ni cuchillos,
ni cálidas mareas. Tú, allí, a solas,
sonriente, apartada, eterna tú.
Y yo, eterno, apartado, sonriente,
remitiéndote pactos inservibles,
alianzas de cera.
Todo estuvo de nuestra parte, pero
cuál era nuestra parte, el punto
de coincidencia, el tacto
que pudo ser llamado sólo nuestro.
Una voz, en la calle, llama y otra
le responde. Dos manos se entrelazan.
Uno en otro, los labios se acomodan;
los cuerpos se acomodan. Abril, clásico,
se abate, emperador de los encuentros.
¿Esto era amor? La soledad no sabe
qué responder: persiste, tiembla, anhela
destruirse. Impaciente
se derrama en las manos ofrecidas.
Una voz en la calle….Cuánto olor,
cuánto escenario para nada. Miro
tus ojos. Yo miro los ojos tuyos;
tú, los míos: ¿esto se llama amor?
Permanecemos. Sí, permanecemos
no indiferentes, pero diferentes. Somos
tú y yo: los dos, desde la orilla
de la corriente, solos, desvalidos,
la piel alzada como un muro, solos
tú y yo, sin fuerza ya, sin esperanza.
Idénticos en todo,
sólo en amor distintos.
La tristeza, sedosa, nos envuelve
como una niebla: ése es el lazo único;
ésa la patria en que nos encontramos.
Por fin te identifico con mis huesos
en el candor de la desesperanza.
Aquí estamos nosotros: desvaídos
los dos, borrados, más difíciles,
a punto de no ser….¿Amor es esto?
¿Acaso amor es esta no existencia
de tanto ser? ¿Es este desvivirse
por vivir? Ya desangrado
de mí, ya inmóvil en ti, ya
alterado, el recuerdo se reanuda.
Se reanuda la inútil existencia….
Y alargaba la mano y te tocaba.
La pasión turca (Antonio Gala).
” La gente aspira a encontrar su otra mitad en su ciudad, en su barrio, y hasta en su calle; no sé cómo no la buscan en su cama. Y no es así: cerca nos tropezamos con los humildes premios de consolación. Las medias naranjas verdaderas están lejos casi siempre y son costosas. Lo que hemos de pedir, además de encontrarlas, es que el hallazgo no se produzca demasiado tarde. ”
Ditirambo.
Autor: Antonio Gala
No, no es ciego el amor, sino encendido
por una luz interna que deslumbra
los ojos que al principio claro vieron.
No es débil el amor, sino obediente
a la orden taxativa
de la piedad, que su alma reblandece.
No inquieto es el amor, sino empeñado
en la profunda dicha
que habita siempre la secreta bodega
donde el olor del vino lo embriaga.
No tornadizo es el amor:
es fijo igual que la veleta de una pieza
que se olvida del viento y siempre apunta,
hecha brújula, al Norte que lo guía.
No vocinglero es el amor:
silencio, o susurro a lo más, todo su idioma,
con los ojos pendientes de otros ojos
que le transmiten la única palabra.
Gesticulante no es el amor,
porque, sereno, sus manos acarician
las deseadas facciones
y en ellas se abandonan y adormecen.
Triste no es el amor, sino jocundo
en la conversación de las miradas,
alegre en el rocío de los labios,
jubiloso en los márgenes del cuerpo.
No es fugaz el amor, no transitorio:
reconoce el olor de su morada,
posa en ella su sed, su pan, su hoguera
e inmoviliza el tiempo mientras dura.
No es cobarde el amor, que es esforzado.
Su proeza de arder en el secreto
o la de proclamarse con orgullo
el universo todo entero mueven.
Sus testigos, el sol y las estrellas
que él ordena y conduce todavía.
El poema de Tobias desangelado.
“Antonio Gala es uno de mis escritores preferidos. Admiro su personalidad, su carisma y su inteligencia. Si alguien me preguntara por qué me gusta Antonio Gala, diría de antemano que es por ese sentimiento que tiene al escribir, sabe definir con exactitud cualquier sentimiento a través de las palabras…Conforme leo sus palabras, estas se convierten en sentimientos en mi mente…y lo vivo….lo disfruto…lo siento…”
Homenaje visual: Antonio Gala.
SU ULTIMA NOVELA:
El Pedestal de las Estatuas, en el que el escritor pone patas arriba la Historia de España tal y como nos la han contado y para ello se sirve de la figura de Antonio Pérez, secretario de Felipe II, a quien da voz para contar una historia novelesca. Desvela aspectos hasta ahora inéditos que Gala a rescatado gracias a un manuscrito “bastante real” encontrado en la biblioteca de la Universidad de Pau. El poder visto desde dentro, las rencillas, los enfrentamientos entre personajes de la Corte a la busca de influencia sobre el monarca, los acuerdos políticos y sus consecuencias, los matrimonios y los amores, las decisiones reales y sus decisiones ocultas pasan aquí por la pluma irónica y mordaz de Antonio Gala.
Si algo se desprende esta novela es que “todo es arduo, difícil, costoso y arriesgado y que nada es perfecto”…
Fuente: lukor.com
Antonio Gala.
Nacido en Brazatortas, Ciudad Real, el 2 de octubre de 1936.
Aunque manchego por nacimiento, Gala afirma haberse considerado siempre cordobés por haber transcurrido allí los primeros años de su vida.
Lector precoz de Rainer Maria Rilke, Garcilaso, San Juan de la Cruz y otros autores, estudió desde la temprana edad de 14 años la carrera de Derecho en la Universidad de Sevilla y, como alumno libre, las de Filosofía y Letras y Ciencias Políticas y Económicas en la Universidad de Madrid, obteniendo licenciaturas en todas ellas.
Ingresó en los Cartujos como acto de rebeldía ante las presiones de su padre. Pero la rígida disciplina monástica no estaba hecha para él, y, como cuenta en su autobiografía, Ahora hablaré de mí (2000), fue expulsado de la orden.
Se mudó entonces a Madrid, donde llevó una vida bohemia. En 1959 comenzó a impartir clases de Filosofía e Historia del Arte y recibió un accésit del Premio Adonáis de poesía por su obra Enemigo íntimo, empezando una exitosa carrera teatral y periodística, que le posibilitó desde 1963 vivir sólo de la escritura.
A mediados de 1962 se marcha a Italia, instalandose en Florencia, donde permanece casi un año. En este tiempo publica en los Cuadernos Hispanoamericanos poemas de su libro La Deshora.
A principios de la década de los setenta, una grave enfermedad le llevó al borde de la muerte y durante la convalecencia empezó a utilizar su complemento más característico: el bastón, de los cuales reunió una gran colección.
Se hicieron célebres sus artículos de prensa publicados en el suplemento dominical de El País: “Charlas con Troylo”, “A los herederos”, “A quien conmigo va” etcétera, que después recopiló en libros.
Convertido ya en un personaje altamente popular de la literatura española, comenzó a escribir novelas en los años noventa, iniciándose con El manuscrito carmesí, que fue presentada, y ganó, el muy comercial Premio Planeta
Actualmente su colaboración en prensa se reduce a artículos de opinión breves, publicados con el nombre de troneras en el periódico El Mundo. El ritmo de creación y publicación de otras obras suyas ha descendido recientemente, y en varias ocasiones ha dado a entender que El pedestal de las estatuas puede ser su última novela.
En su labor destaca también la faceta de mecenas: creó la Fundación Antonio Gala para Creadores Jóvenes, dedicada a apoyar y becar la labor de artistas jóvenes.
En su palmarés figuran múltiples galardones; entre ellos cabe destacar un accésit al premio Adonais de poesía, por su obra Enemigo íntimo, El Premio Nacional de Teatro Calderon de la Barca (recibido en 1963) por su comedia Los Verdes Campos del Edén y el premio Planeta por su primera novela, El manuscrito carmesí. Conocieron particular éxito Anillos para una dama (1973), ¿Por qué corres, Ulises? (1975), Petra Regalada (1980), Samarkanda (1985), Carmen, Carmen (1988) y La truhana (1992). De su obra poética, inédita en gran parte, resaltan Sonetos de La Zubia, Poemas de amor, Testamento Andaluz, la ya citada Enemigo íntimo y El poema de Tobías desangelado, 2005.
La llegada de Antonio Gala a la novela fue tardía, pero obtuvo un éxito de público arrollador con novelas como la histórica El manuscrito carmesí y La regla de tres así como La pasión turca, adaptada al cine por el conocido director español, Vicente Aranda. El Águila bicéfala es colección de artículos sobre el amor. Destaca también en el campo del relato corto con libros como Los invitados al jardín, 2002. sus memorias, Ahora hablaré de mí, (2000), son entretenidísimas y se hallan escritas con un gran sentido del humor.
Fuente: Wikipedia.com











