Blanca como la nieve, roja como la sangre

Domingo, mayo 2, 2010

Leo vive en pleno torbellino de la adolescencia. Un universo en el que irrumpe un nuevo profesor, soñador, que pone a prueba a sus alumnos y les obliga a plantearse preguntas acerca de la vida y de sus propios sueños. Preguntas que a Leo le cuesta responder, pero que le acercan al mundo de los adultos. Además, Leo tiene un enemigo: el color blanco. Porque para Leo todas las emociones tienen un color, y el blanco es la ausencia, la soledad y la pérdida, el rojo, en cambio, es el color del amor, la pasión, la sangre; rojo es el color de los cabellos de Beatrice. Leo ahora ya tiene un sueño, y se llama Beatrice. Cuando Leo descubre que Beatrice está enferma y que su enfermedad está relacionada con ese blanco que tanto le asusta, deberá buscar dentro de sí mismo, para entender que los sueños no tienen fin y que siempre hay que encontrar el coraje para creer en algo más grande.

blanca

Este es el argumento que nos encontramos en el libro “Blanca como la nieve, roja como la sangre”, de Alessandro D’Avenia, una novela romántica, pastelosa en muchos momentos pero que no esta mal. A ver, yo empecé a leerla pensando que sería una cosa y después descubrí que era otra. No es que el libro de a equívocos, ni mucho menos; es una historia de amor, si, pero también de decepciones y lo cierto es que en muchos puntos de la novela las frases pastelosas, lo que diría la juventud de varias decenas de años atrás, no está mal, pero hoy en día esas cosas no las piensa un chico actual.

A ver, es bonito pensar que un chico puede llegar a sentir eso pero lo cierto es que no es así, ahora no, así que se queda un poco más en la ficción que en la realidad. Por lo demás, una historia intensa que te deja un mal sabor de boca, si, pero hay veces que, el amor, trae esos sentimientos.

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