Cuando leemos mucho nos damos cuenta que hay ocasiones en las que los capítulos tienen títulos propios que llegan a contar un poco, en una frase, lo que va a pasar en el capítulo. Otras veces nos los encontramos sin títulos, o con títulos que no te dicen nada (por ejemplo: Acto 1, acto 2, etc.) y llegas a pensar, ¿realmente es necesario darle un título a un capítulo?
El título de un capítulo es casi tan difícil como encontrar un buen título a un libro que estás escribiendo. El título de ese capítulo debe contener la esencia de lo que te vas a encontrar en él y eso es algo que no siempre se da, por lo que es muy difícil conseguir quedar completamente convencida de uno.
En mi caso yo misma he comenzado otra novela más, una trilogía, y aún no estoy completamente segura del título de la novela. Y mucho menos del primer capítulo, su título, pues es uno de los más complicados, el principio de todo, por donde empieza la historia que da pie a todo el libro.
¿Qué hacer entonces? Pues es sencillo, dependerá de tí. Hay ocasiones en las que los títulos pueden ponerse después, pasado un tiempo logras que ese título salga de tu cabeza como si nada así que lo más normal es que si le das tiempo acabe saliendo uno de los títulos que más te guste.
No todos los libros tienen que llevar títulos en los capítulos, hay quien los pone y quien no. Incluso algunos le ponen como título el principio del capítulo.

