Cuando pensamos en un cuento, una novela o cualquier tipo de narración, lo más importante, y con lo que se debe captar a una persona, un lector, es el inicio, por ello una de las complicaciones con las que nos podemos encontrar es rellenar la primera hoja en blanco que nos encontramos, el principio.
Comenzar una historia no es fácil. La mayoría de las veces tenemos la historia en nuestra cabeza y sabemos perfectamente lo que va a pasar, pero iniciar la historia suele ser lo más complicado que podemos tener y por ello hay que ejercitarlo.
Así que te proponemos un ejercicio. Construir un principio para una historia. Claro está, vamos a poner en antecedentes: Tenemos una historia de amor entre un vampiro y una chica lobo (mujer lobo). Su amor es imposible porque son clan distintos y aunque se aman, sus instintos les hacen atacarse uno a otro.
Sin embargo, hay un asunto que los unirá y su final puede ser el amor, o el odio completo.
¿Cómo iniciarías esa historia?
Mi propuesta: Siempre se ha dicho que del amor al odio sólo hay un paso. Ahora sé que es verdad. Porque el amor que sentía por él, que me consumía hasta lo más profundo de mi corazón ahora es sólo un frío que me recorre cada vez que pienso en él.
Esta es mi historia y tú, lector, mi confidente.
Más o menos es lo que se me ha ocurrido cuando pensaba en la historia (cuando la estaba escribiendo para que tuviérais algo en lo que trabajar).
¿Os animáis?


Bueno, ahí va mi comienzo, aunque me ha salido algo más largo.
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Seguía el rastro de ese olor tan particular. Ese penetrante aroma a antiguo y humedad de los que absorben la calidez de los vivos. La noche, aunque negra bajo la copa de los árboles, era clara por la luna llena. Mi instinto, mi olfato y la visión del animal que soy me dejaban ver el rastro plateado de la criatura a la que estoy predispuesta a odiar.
La alocada carrera me llevó hasta el borde de un claro donde la luz de la luna bañaba a dos figuras abrazadas. Salí de entre los árboles, dejando ver cada uno de mis dientes con un gruñido. De pronto me miró, soltando a su víctima, con miedo y dolor en el fondo de los ojos, y una actitud prepotente en el resto de su cuerpo. Era hermoso, más que ninguno con los que había cruzado garras antes. Su torso pálido desnudo y los largos cabellos parecían plata en la claridad de la noche. Una presión en el pecho me hizo bajar la guardia aquel día, mientras él se abalanzaba con todas sus fuerzas hacia mí.
Está bastante bien Elwen. Me ha gustado mucho.
Jejeje gracias
me he quedado con ganas de escribir más
Pues figúrate que se me ha ocurrido algo, hacer entre los lectores la historia de ese argumento. Cada uno sigue la historia del comentario anterior y, cada semana, se publica con esa historia para continuarla por ahí hasta llegar al final.
Al final me animé a seguirla, aunque no creo que la extienda más allá de una página. Espero publicarla pronto en el blog ^^
[...] No hay comentarios Hace unos días, en uno de los incontables blogs que visito, la autora del post proponía a modo de ejercicio construir el principio de una historia. Todo el que haya escrito [...]
Me gusta la idea, y también el blog. Lo acabo de descubrir gracias al cuento de Elwen (últimamente, se está convirtiendo en una fuente inagotable a la hora de descubrir nuevos e interesantísimos blogs ;)).
Voy a escudriñar un poco por aquí.
¡Saludos!