Gracias a Blogguz y a Random House Mondadori (bajo el sello Plaza & Janés) he podido tener entre mis manos el libro “El nombre del viento”, de Patrick Rothfuss, la primera parte de una trilogía que comencé a leer al día siguiente de tenerlo en mis manos (porque es inevitable, no puedo dejar un libro con tan buenas críticas esperando mientras termino otro).
Así pues, seguro que te preguntas de qué va este libro y por qué es tan bueno. Pues bien, El nombre del viento nos cuenta la historia de Kvothe, un personaje legendario, el héroe y el villano de miles de historias que corren entre la gente. Todos le dan por muerto, cuando en realidad vive con un nombre falso en una posada apartada y humilde, de la que es propietario. Nadie sabe ahora quién es.
Hasta que una noche un viajero, llamado el Cronista, le reconoce y le suplica que le revele su historia, la verdadera, a lo que finalmente Kvothe accede. Pero habrá mucho que contar, le llevará tres días.

Entre algunas de las críticas que se ha llevado, por cierto, muy buenas todas, están:
El nombre del viento es una de las mejores historias contadas en cualquier tipo de medio durante la última década. Guárdelo en la estantería al lado de “El señor de los anillos”. The Onion A.V. Club
No sucede a menudo pero El nombre del viento de Patrick Rothfuss sí es tan bueno como dicen las reseñas. Locus.
No sólo está a la altura del extraordinario entusiasmo que ha generado, sino que lo sobrepasa. Cuando empiecen a leer, deberán prepararse para perder el mundo real de vista y sumergirse en una historia de magia, amor y aventura inmensamente original e hipnótica. The Barnes & Noble Review.
Pero dejemos todo eso al margen y, en esta ocasión, y como ya hemos hecho antes, quiero darte mi opinión al respecto para que veas cómo yo me he podido sentir con este libro.
El libro comienza un tanto raro. No nos presenta a los personajes, como puede ocurrir en otros libros. Aquí simplemente aparecen y poco a poco te vas dando cuenta de lo que hacen y cómo son (en algunos casos). Cuando aparece nuestro personaje principal, Kote, o Kvothe, no sabemos bien lo que es. Sabemos que es posadero pero hay algo más que no acabamos de saber y que sólo a partir del capítulo 6-7 comenzamos a deslumbrar.

De esos primeros capítulos lo que más me llamó la atención, y lo que más me gustó e hizo que siguiera leyendo fue la relación de Kote con su aprendiz, Bast, una relación un tanto extraña. A ver, no es que haya nada malo pero es una relación algo así como amo y exclavo aunque ambos tienen sentimientos hacía la otra persona (de forma amistosa por supuesto). La relación entre ambos personajes es muy fuerte y es una de las pocas que he visto que enganche a un lector porque no es sólo que uno se preocupe del otro (cosa que ocurre aquí por un bando, de Bast hacía Kote) sino que también tienen sus rencillas, sus situaciones cómicas y divertidas que te hacen sacar varias sonrisas (como por ejemplo la parte en que Kote deja una nota diciéndole a Bast: “Si estás leyendo esto es porque estoy muerto”). Eso fue estupendo, la reacción de Bast, la respuesta de Kote, etc.
Pero sigamos avanzando más allá. Junto a estos dos personajes principales entra en escena uno más, el Cronista, un personaje a quien Kote relata toda su historia, desde la infancia hasta lo que se ha convertido ahora. Es un personaje que parece poco espabilado pero, en realidad, sabe bien moverse por la tierra y desenvolverse con las personas, hasta el punto de llegar incluso a saber los puntos débiles de cada persona.
Con respecto a la historia, como ya te he comentado, llega a un punto en el que ya no es presente sino que Kote nos cuenta su historia desde su infancia, desde que conoció a sus maestros, hasta el día a día. No es que el libro siga así hasta el final, hay también lugar para el presente, muchas veces más esclarecedor que lo que has estado leyendo durante un tiempo pero, a la par, te abre muchas más incógnitas de las que tenías antes.
Al principio, cuando empieza a contar la historia, va bastante lenta aunque hay partes en las que acelera, pero después de un tiempo, después de una desgracia, se ralentiza mucho la historia (cosa que no quiere decir que aburra, sólo que, al menos a mi parecer, me gustaría que fuera más rápida para saber qué le pasa a Kvothe).
Como conclusión te puedo comentar que es un libro grandioso que me está encantando leer (llevo más o menos la mitad) y del que me encantaría leer la segunda parte. Es un libro donde, parece que no engancha, pero no puedes dejar de leerlo, no ya por las descripciones, ya que no hay grandes descripciones en el mismo, sino por la trama del libro, por sus personajes. En este libro no te vas a encontrar páginas y páginas hablándote de la situación en que tiene lugar lo que va a pasar sino que te hablará del personaje, sus diálogos y lo que pasa, sin más.
El título además me parece apropiado porque, al fin y al cabo, eso es lo que Kvothe (cuouz pronunciado) perseguía.
