“Bodas de sangre” Preludio del exito.
En esa escenografÃa temporal y espacial se produce un hecho del que en este 2008 se cumplen 75 años, la única ocasión documentada en la que el genio andaluz estuvo en la capital alavesa. Un hecho tal vez anecdótico pero interesante y, cuando menos, curioso, puesto que Vitoria fue el punto de encuentro para destacados nombres de la escena, una reunión cuyo resultado más evidente se pudo ver meses después en Buenos Aires.
“Nana, niño, nana / del caballo grande / que no quiso el agua. / El agua era negra / dentro de las ramas. / Cuando llega el puente / se detiene y canta. / ¿Quién dirá, mi niño, / lo que tiene el agua / con su larga cola / por su verde sala?”. Son palabras de Lorca, versos dichos en Vitoria, en el Principal, entre sus paredes, ante la atenta escucha de los miembros del grupo de teatro encabezado por la famosa actriz bonaerense ese 26 de abril.
El autor fue desgranando uno a uno cada parlamento de Bodas de sangre , una de sus obras más célebres, aunque el estreno en Madrid tuvo una acogida más bien tibia, por no decir escasa.
Esa falta de respuesta, eso sÃ, no desalentó a GarcÃa Lorca, muy ilusionado con llevar su creación al otro lado del Atlántico, una pieza que, aunque por entonces él no lo sabÃa, serÃa la perfecta excusa para viajar hasta Argentina.
Aquella lectura en Gasteiz terminó por convencer a Membrives de su proyecto de poner la obra en escena. Todo un acierto, visto lo que sucedió después. Este simple hecho es hoy recordado por una placa situada en la zona del bar del Teatro Principal.
De todas formas, no han quedado demasiados testimonios de aquel paso fugaz. Más noticias hay de lo que sucedió después, de cómo germinó lo plantado en la capital alavesa tras aquella lectura.
El 29 de julio de 1933, la compañÃa de Lola Membrives estrenó Bodas de Sangre en el teatro Maipo de Buenos Aires. La obra ya habÃa sido representada unos meses antes por la compañÃa de Josefina DÃaz en Madrid y en Barcelona, con una acogida frÃa por parte del público.
En Argentina fue todo lo contrario. El éxito obtenido en la ciudad bonaerense se mantuvo durante las veinte primeras funciones en el Maipo y en la gira que el grupo emprendió pasando por Montevideo, Rosario y Córdoba. “Pocas veces los cronistas teatrales porteños han estado tan unánimes en exaltar los méritos de una novedad extranjera”, escribÃa Edmundo Guibourg, conocido crÃtico de la época en el diario CrÃtica .
La más que interesante reacción del público latinoamericano hizo que Membrives tomase la decisión de seguir con el montaje durante más tiempo del previsto de forma inicial tras el primer contacto en Vitoria. Asà que volvió a la carga, en esta ocasión en el teatro Avenida de Buenos Aires pero con un aliciente añadido. Y es que la actriz y el escritor volvieron a encontrarse, este vez a ese lado del Atlántico.
Lorca consiguió un recibimiento espectacular en Argentina, donde permaneció desde octubre de 1933, tras un largo viaje en barco, hasta mediados de marzo de 1934. Antes de regresar al Estado, recibió el homenaje del público y de los intérpretes al celebrarse las 100 representaciones en la capital porteña de Bodas de sangre .
“Yo sé que existe una nostalgia de la Argentina, de la cual no me veré libre y de la cual no quiero librarme porque será buena y fecunda para mi espÃritu”, aseguró Lorca el 18 de marzo de 1934, su último dÃa en Buenos Aires. Una despedida que ya no tendrÃa reencuentro porque antes de que el autor pudiera volver fue asesinado por el Frente Nacional. Un viaje único que, curiosamente, tuvo una primera parada llamada Vitoria-Gasteiz.
Fuente:Diario de Noticias de Alava.










