Que dura es la vida del trabajador.
–En nuestra empresa, querido joven, se trabaja las ocho horas.
–De acuerdo, señor, ¿En cuántos dÃas?
–Por fin he encontrado trabajo, -le dice un muchacho a otro-.
–Dime dónde, que voy rápidamente.
–Estoy en la empresa de mi padre.
–¿Y qué es lo que haces?
–Formo parte de los gastos generales.
Dos amigos conversando:
Pues mira, mi hijo, en su nuevo trabajo, se encuentra como pez en el agua.
–¿Qué hace?
–Nada, nada, nada.
El Jefe esta contando chistes y todos los empleados se están riendo.
Pero hay uno que no se rÃe. Entonces el jefe le pregunta:
–¿Qué pasa? ¿Por qué no te rÃes? ¿No te hacen gracia los chistes?
–Es que yoooo, ya estoy fijo.
El gerente de Recursos Humanos está entrevistando a un solicitante para un puesto de trabajo.
Después de pedirle sus datos, el gerente le pregunta:
–Do you speak English?
–¿Cómo dice usted?
–Do you speak English?, -insiste el gerente-.
–Disculpe, no le entiendo.
–Le he preguntado que si usted habla inglés.
–¡Ah, sÃ, sÃ!, perfectamente…
Va paseando Pepe por la calle y se encuentra con Manolo, su viejo amigo:
–¡Hombre, Manolo! ¿Cómo te va? ¿Ya tienes trabajo?
–No, llevo 9 años en el paro.
–¿Y no te buscas nada?
–¡SÃ, hombre! ¡Para perder la antigüedad!
En el barrio se encuentran dos vecinos que hace mucho tiempo que no se ven.
Uno de ellos comienza a lamentarse de su actual situación de parado.
Después de unas cuantas lágrimas, acaba diciendo:
–Y para colmo, ahora estamos obligados a comer a la carta.
–¡Oye, pues no sé de qué te quejas!
–No, hombre. Es que cada mediodÃa nos reunimos toda la familia en torno a la mesa, mi mujer saca la baraja y el que extrae la carta más alta es el que come ese dÃa.
En un lujosÃsimo barrio lleno de mansiones, un hombre de aspecto desaliñado, llama a una puerta. La dueña de la casa abre, y él le dice:
–Yo inmigrante buscando trabajo.
Ella se compadece y le dice:
–Tengo algo que usted puede hacer. Tome este balde de pintura verde, y dé la vuelta a la casa. En la parte de atrás encontrará un porche que necesita pintura.
Un par de horas más tarde, el hombre regresa muy contento y le dice:
–¡Listo, he terminado!, pero yo inmigrante de Europa y conocer bien autos europeos, ése no ser un “Porsche”, sino un Mercedes.
Llega un tipo a una oficina del gobierno pidiendo trabajo.
Se entrevista con el Jefe de Recursos Humanos y durante la entrevista se le escapa que carece de testÃculos.
–No importa -responde el entrevistador-.
El tipo piensa que no ha debido decirlo y dice apresuradamente:
–Pero soy una persona muy capaz.
El entrevistador responde:
–Mire, amigo, el no tener testÃculos no es ningún impedimento para trabajar; es mas, está usted contratado.
–¿Cuál es el horario de trabajo?
–El horario es de 8 a 5, pero usted puede llegar a las 9 de la mañana.
El tipo piensa que por no tener testÃculos lo están considerando un minusválido; se molesta un poco y dice:
–Yo ya le he dicho que no tengo testÃculos, ¡Pero capacidad sà la tengo!
–SÃ, ya sé, amigo, pero como en esta oficina todos se rascan los huevos de 8 a 9, no tiene sentido que llegue tan temprano.










