Las ciudades invisibles (Italo Calvino)
En la vida de los emperadores hay un momento que sucede al orgullo por la amplitud inconmensurable de los territorios que hemos conquistado, a la melancolÃa y al alivio de saber que pronto renunciaremos a conocerlos y a comprenderlos, una sensación como de vacÃo que nos asalta una noche junto con el olor de los elefantes después de la lluvia y de la ceniza de sándalo que se enfrÃa en los braseros, un vértigo que hace temblar los rÃos y las montañas historiados en la leonada grupa de los planisferios, enrolla uno sobre otro los despachos que anuncian el derrumbe, de derrota en derrota, de los últimos ejércitos enemigos y resquebraja el lacre de los sellos de reyes que jamás oÃmos nombrar, que imploran la protección de nuestras huestes triunfantes a cambio de tributos anuales en metales preciosos, pieles curtidas y caparazones de tortuga; es el momento desesperado en que se descubre que ese imperio que nos habÃa parecido la suma de todas las maravillas es un desmoronarse sin fin ni forma, que la gangrena de su corrupción está demasiado avanzada para que nuestro cetro pueda ponerle remedio, que el triunfo sobre los soberanos enemigos nos ha hecho herederos de su larga ruina.
…
Partiendo de allá y andando tres jornadas hacia levante, el hombre se encuentra en Diomira, ciudad con sesenta cúpulas de plata, estatuas de bronce de todos los dioses, calles pavimentadas de estaño, un teatro de cristal, un gallo de oro que canta todas las mañanas en lo alto de una torre. Todas estas bellezas el viajero ya las conoce por haberlas visto también en otras ciudades. Pero es propio de ésta que quien llega una noche de septiembre, cuando los dÃas se acortan y las lámparas multicolores se encienden todas a la vez sobre las puertas de las freidurÃas, y desde una terraza una voz de mujer grita: ¡uh!, se pone a envidiar a los que ahora creen haber vivido ya una noche igual a ésta y haber sido aquella vez felices. “
2 Usuarios Comentando En " Las ciudades invisibles (Italo Calvino) "
Las ciudades invisibles, encontre relatos algo extraños con mucha fantasia enbusqueda de una mujer, o dedicado a las mujeres.
ALgunas descripciones me atraparon y otras no logre comprender a donde queria llegar el autor.











Un autor muy notable, y un libro especialmente mágico. El sueño de un rey mÃtico que ha de soñar su propio imperio por la boca y los relatos de los viajeros que lo visitan: espejos de espejos, una lección de literatura (para mi opinión tan sólo, por supuesto)
Atte: Gilraenion.