Una tarde de Sol (Manolo Garcia)
Qué pena no ser ave de paso, ni derrota de
carta marina. Qué dulce ser trapo blanco,
henchido al viento del velero que alegre se
encabrita.Qué lento ser cipres, viviendo erguido al
cielo y saber que todo en este mundo necesita su
tiempo.Qué pena no ser ave de paso, ni proa que
acuchilla siete mares, o relumbre del zarcillo de
bella muchacha, que descalza baila por los
parques
.Busco el ruido de las plazas, busco en las calles
de ciudades que ya no conozco. Busco el aroma de
mujeres que pasan a sus cosas, a su lucha, a la
tarea que les toca.Guardo una tarde de sol por si hace falta, ese es
un tesoro que nadie podra arrebatarme. Guardo la
mirada risueña de alguna muchacha, guardo
en un bolsillo el color de la piel de una naranja.
Mejor pluma del ala de un perro, que pasar los
dÃas esperando ahumar el avispero de la
mente, que se dispersen la desidia con sus
sombras.
Te busco entre la gente de las plazas, te busco
en las calles de ciudades que ya no recuerdas. Te
busco en el perfume de mujeres que pasan, en los
silencios que crecen cuando ellas no hablan.
Te guardo una tarde de sol por si la quieres, ese
es un tesoro que nadie podra arrebatarte. Te
guardo una mirada risueña que nada
pretende, te guardo en un bolsillo el calor de mi
piel por si vinieses.
Guardo una tarde de Sol…Â compartirla conmigo?











Yo no uso bolsillos,
porque son cajas vacÃas.
Tampoco guardo tiempo:
el que no se vive, se pierde.
¿Compartir?
Sin tiempo, y sin bolsillos.