El Mundo de SofÃa (Jostein Gaarder)
” Quizás esto último te resulte un poco difÃcil de digerir, SofÃa. Empiezo de
nuevo: Sócrates pensaba que era imposible ser feliz si uno actúa en contra de
sus convicciones. Y el que sepa cómo se llega a ser un hombre feliz, intentará
serlo.
Por ello, quien sabe lo que está bien, también hará el bien, pues ninguna
persona querrá ser infeliz, ¿no?
¿Tú qué crees, SofÃa? ¿Podrás vivir feliz si constantemente haces cosas
que en el fondo sabes que no están bien? Hay muchos que constantemente
mienten, y roban, y hablan mal de los demás. ¡De acuerdo! Seguramente
saben que eso no está bien, o que no es justo, si prefieres. ¿Pero crees que
eso les hace felices?
Sócrates no pensaba asÃ.
Cuando SofÃa hubo leÃdo la carta sobre Sócrates, la metió en la caja y salió al jardÃn.
QuerÃa meterse en casa antes de que su madre volviera de la compra, para evitar un
montón de preguntas sobre dónde habÃa estado. Además, habÃa prometido fregar los
platos.
Estaba llenando de agua la pila cuando entro su madre con dos bolsas de compra.
Quizás por eso dijo:
— Pareces estar un poco en la luna últimamente, SofÃa.
SofÃa no sabÃa por que lo decÃa, simplemente se le escapó:
—Sócrates también lo estaba.
—¿Sócrates?
La madre abrió los ojos de par en par.
—Es una pena que tuviera que pagar con su vida por ello —prosiguió SofÃa muy
pensativa.
—¡Pero SofÃa! ¡Ya no sé qué decir!
—Tampoco lo sabÃa Sócrates. Lo Único que sabia era que no sabÃa nada en
absoluto. Y, sin embargo, era la persona más sabia de Atenas.
La madre estaba atónita. Al final dijo:
—¿Es algo que has aprendido en el instituto?
SofÃa negó enérgicamente con la cabeza.
—Allà no aprendemos nada…
La gran diferencia entre un maestro de escuela y un auténtico filosofo es que el
maestro cree que sabe un montón e intenta obligar a los alumnos a aprender. Un
filósofo intenta averiguar las cosas junto con los alumnos. “










