El extraño H.P Lovecraft. (Fragmento.)
“Pero en el cosmos existe el bálsamo además de la amargura, y ese bálsamo es el olvido. En el supremo horror de ese instante olvidé lo que me habÃa espantado y el estallido del recuerdo se desvaneció en un caos de reiteradas imágenes. Como entre sueños, salà de aquel edificio fantasmal y execrado y eché a correr rauda y silenciosamente a la luz de la luna. Cuando retorné al mausoleo de mármol y descendà los peldaños, encontré que no podÃa mover la trampa de piedra; pero no lo lamenté, ya que habÃa llegado a odiar el viejo castillo y sus árboles. Ahora cabalgo junto a los fantasmas, burlones y cordiales, al viento de la noche, y durante el dÃa juego entre las catacumbas de Nefre-Ka, en el recóndito y desconocido valle de Hadoth, a orillas del Nilo. Sé que la luz no es para mÃ, salvo la luz de la luna sobre las tumbas de roca de Neb, como tampoco es para mà la alegrÃa, salvo las innominadas fiestas de Nitokris bajo la Gran Pirámide; y sin embargo en mi nueva y salvaje libertad, agradezco casi la amargura de la alienación.
Pues aunque el olvido me ha dado la calma, no por eso ignoro que soy un extranjero; un extraño a este siglo y a todos los que aún son hombres. Esto es lo que supe desde que extendà mis dedos hacia esa cosa abominable surgida en aquel gran marco dorado; desde que extendà mis dedos y toqué una frÃa e inexorable superficie de pulido espejo.”
Fuente: El poder de la palabra










