En la isla a veces habitada (José Saramago).
hay noches, mañanas y madrugadas en las
que no necesitamos morir.
Entonces sabemos todo lo que fue y será.
El mundo aparece explicado definitivamente y
nos invade una gran serenidad, y se dicen las
palabras que las significan.
Levantamos un puñado de tierra y lo apretamos
entre las manos
Con dulzura.
Ahà se encierra toda la verdad soportable: el
contorno, el deseo y los lÃmites.
Podemos decir entonces que somos libres, con la
paz y la sonrisa de quien se reconoce y viajó
infatigable alrededor del mundo, porque
mordió el alma hasta los huesos.
Liberemos lentamente la tierra donde ocurren
milagros como el agua, la piedra y la raÃz,
Cada uno de nosotros es de momento vida,
Que eso nos baste.
José Saramago










