La maldición de Laurinaga.
El muchacho se llamaba Luis y cuentan que en cierta ocasión se encaprichó de una muchacha que se habÃa convertido al cristianismo y habÃa tomado el nombre de Fernanda. La joven  se negó a los ofrecimientos del muchacho, quien  al ver que con buenas palabras no conseguÃa lo que querÃa, lo intento por las malas. Cierto dÃa que Don Pedro salio a cazar con su hijo el muchacho atisbó a la niña, trabajando en el campo. Se dirigió hacia ella espoleando a su montura, ella corrió y corrió mas no era rival para el veloz caballo y el jinete estaba a punto de alcanzarla cuando un muchacho se interpuso en  medio. Se abalanzo sobre el caballero y lo lanzo al suelo luchando con el, dispuesto a herirlo y no permitir que se acercara a la muchacha.
Don Pedro al ver a su hijo en peligro espoleó el caballo y se lanzo en ayuda del joven . Llegó cuando su retoño estaba apunto de escapar malherido. Entonces el padre lleno de ira y odio se abalanzó sobre el guanche y lo atravesó con su jabalina, dejándolo herido de muerte allà mismo.Se  disponÃa a marcharse cuando salió del bosque Laurinaga, mujer sabia a la cual en la isla se le tenia mucho respeto. Miro a Don Pedro y recordando tiempos de antaño le habló.
- Te maldigo aquà y ahora, tú que has vertido tu propia sangre sobre estas inmaculadas tierras. Que lo que no sea para nosotros no sea para vosotros. Que los vientos sequen y las  hagan áridas, que el fruto se marchite  y sea desierto…
HabÃa matado a su propio hijo. La mujer tomo el cuerpo inerte, dejando al impotente Don Pedro sobre su caballo sin poder llenar el silencio.
La Maldición se cumplió, y los vientos calientes del desierto sahariano secaron  lo que encontraron  a su paso, y lo que fuera vergel, se torno  en yermo  desierto de piedras negras.










