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Sueño de una noche de insomnio.

Escrito el 10 Diciembre, 2007

Una vez tuve un sueño en el que me hablaban del amor los cupidos desterrados del cielo. Sabían esculpir palabras en forma de corazones; palabras que danzaban en el aire al compás de una suave melodía. Nadie sabía por qué ocurría, pero era el momento más deseado de todos los habitantes de mi sueño. El cielo se bañaba de tonos anaranjados, rosados, rojos y púrpuras. El Sol moría ardiendo en llamas acogido entre los dulces brazos de un mar solitario que lloraba en silencio la pérdida de un gran amor, su eterno secreto…tan triste como hermoso… En la orilla, las olas rebeldes rompían en la arena con la soberbia que les otorga la juventud, salpicando frescura a las criaturas humanas que se acercaban a su espacio para ocultar entre ellas lágrimas que gritaban los basta ya más amargos que jamás nadie podría imaginar…En cambio, para el resto del mundo…todo debía continuar con total normalidad…

Mi pequeño secreto se transformaba en una bella bailarina de mocasines desgastados que pintaba acuarelas de París en blanco y negro y las regalaba  a los vagabundos que pedían en las puertas de las iglesias, en donde, dejaban la dignidad a cambio de un cacho de pan…o tetrabrik de vino…A cambio de ese regalo les exigía una sonrisa, un vistazo de tu a tu, de ojo a ojo…porque la dignidad es algo que no se debe vender ni al mejor de los cristianos…

Y mientras el ambiente se transformaba en un ensueño animado por la luz dorada del atardecer, los ángeles desterrados iban aterrizando en las cuatro rocas negras que cercaban el jardín de rosas rojas mas bellas que jamás se vio en mi mundo soñado. Uno detrás de otro, ordenada y lentamente, los cuatro se posaban a la perfección…como ángeles… La música nacía de la nada, regalando a los oídos un suave hechizo hipnotizante, eficazmente eficaz…

Nadie sabía qué decir, los cuatro querubines se dirigían hacia ella, un alma rota por amar que gritaba piedad, que rozaba la locura…Un alma a punto de morir que agonizaba perenne en su lecho de mantas de lana que su abuela le tejió cuando aún veía…

La decisión que tomaron los cuatro fue la de matar ese alma, algo que nadie debería de ver, por eso, se debía hacer al atardecer, por eso se embrujó el ambiente con la melodía, por eso al mar se le entretuvo con el Sol, por eso, las rosas perfumaron hasta embriagar…Desnudaron a la muchacha que yacía pálida entre las mantas. La reanimaron una última vez, los cuatro atrajeron su mirada y absorbieron su alma….a la misma vez que este alma entraba en ellos se daban cuenta de la magnitud del problema y una enorme tristeza se adueñaba de las facciones de sus rostros…No sabrían si serían capaz de matar, pero asentían en silencio cuánto dolor había padecido ese ser enjuto casi angelical…Hicieron el juramento de cumplir con lo cometido, porque lo que tenían ante sus ojos era una representación de la clemencia…

Se agarraron de la mano, paralizaron el momento, dejaron a la muchacha embriagada en un inerte sueño, y rotundamente responsables, desplegaron sus alas negras y partieron hasta su destierro…

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2 Usuarios Comentando En " Sueño de una noche de insomnio. "

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Balkis dice,
12-10-2007 a las 20:22:54 por 83.49.70.74    

Sin duda escribes muy bien, me ha gustado el relato, y la fluidez y calidad de tus palabras.

un saludo

Rafa dice,
12-10-2007 a las 22:12:22 por 88.24.58.237    

Hermoso relato, enhorabuena

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