Hoy en Japoneitor: Extraños inventos - Muñequeras USB para calentar tus manos

La vida silenciada.

Escrito el 3 Diciembre, 2007


Piensa.Tómate tu tiempo. Ahora tienes todo el que necesites para hacerlo.

¿No lo recuerdas? Llevas tantísimo tiempo deambulando por ahí… que realmente no importa de dónde vienes, o adónde vas, ¿verdad?Ahora es tarde para volver atrás. Demasiado tarde. Sabes que hay algo que está a punto de llegar a su fin, y sientes miedo. Es normal. Después de todo, nadie sabe lo que vendrá después, ni tú mismo estás seguro. Sí puedes intentar hacer memoria, como otras tantas veces. Por millonésima vez, intenta encontrar el valor para enfrentarte a tus sombras. El tiempo se agota.

Recuerda tu caída.

Tu cuerpo quedó inmóvil en una habitación vacía. Una punzada de dolor lacerante… no pudiste hacer nada al darte cuenta de que te caías. No brotó ni una exclamación de tu garganta. Pronto te quedaste sin fuerzas. Inmóvil en el suelo, se te nubló la vista por un momento, y esperaste quieto y en silencio a que todo volviera a la normalidad. Fue cuestión de minutos. Acto seguido te levantaste del suelo con calma, con una extraña sonrisa divertida por haber tenido una caída tan tonta, según tus pensamientos, una vez pasado el susto. Te preparaste y saliste a la calle para reunirte con tus amigos. Al salir a la calle notaste algo extraño a tu alrededor, pero no supiste el qué era. Tal vez la primavera impregnaba el ambiente y eso hacía que la atmósfera fuera diferente. En cualquier caso, sabías que sucedía algo, pero no sabías el qué. Nadie te hablaba. Es más, todo el mundo actuaba como si no te viera, como si no estuvieras allí.Cuando llegaste junto a tus amigos, éstos no te hicieron caso alguno, ni te devolvieron el saludo, como era habitual en ellos. Estaban en silencio, y Rosa lloraba escondiendo su cara en sus manos mientras Víctor la abrazaba. El hecho te molestó, porque él sabía que tú llevabas tiempo detrás de Rosa, y ahora todos tus amigos te ignoraban. Ninguno se molestó en explicarte qué le pasaba a Rosa pese a tus insistentes preguntas. Empezaste a perder la paciencia, y finalmente los nervios pudieron contigo.Te enfadaste tanto… gritaste, te desgañitaste, gesticulaste ante ellos… en vano. Finalmente, frustrado y furioso, te marchaste. Fuiste a un bar cercano y pediste una copa. Pero aunque te pusieron una delante, se la bebió otra persona. Pediste una para ti, pero la situación volvió a repetirse una y hasta seis veces. Y empezaste a sospechar que algo no iba bien. Pero por más que la idea quería cobrar forma en tu mente, algo la ahogaba y no llegabas a descubrir qué era.¿Era eso? ¿O es que lo sabías, pero no querías aceptarlo? Todos actuaban como si tú no estuvieras allí. Cuando llegaste a tu casa, tu madre lloraba en el sofá del salón entre los brazos de tu padre. Ninguno quiso contestar a tu pregunta. Parecía que no estabas allí.Entonces viste tu foto con una banda negra en una esquina. Poco después alguien llamó a la puerta, y toda tu familia empezó a dar el pésame a tus padres. No lo comprendiste en su momento, no quisiste verlo. Es algo que te has encargado de olvidar. Es la pieza que falta en tu memoria para encajarlo todo.

Aterrador, ¿verdad?

Es normal que ahora te angusties. Pero ya no puedes volver atrás. Finalmente tu mente se ha desbloqueado. Llevas años buscando el valor para enfrentarte a lo que eres, y, con valor o sin él, no puedes evitar que la propia verdad venga a buscarte, y te haga caer con fuerza contra el suelo.Ahora necesitarás sentarte, supongo, y asimilar lo que llevas tanto tiempo sin querer aceptar, aunque en el fondo siempre lo supiste.

Ahora sabes que nunca más podrás pedir un café.Nunca más podrás intentar ligar con Rosa, esa chica pelirroja que se veía contigo en la cafetería cada tarde.Nunca volverás a sentir la calidez de la caricia de una mujer en la mejilla.Nunca más podrás intentar conseguir de nuevo ese puesto de auxiliar de laboratorio con el que tanto soñabas y a lo que has dedicado tu vida.Nunca más tendrás que tomarte las pastillas para que tu corazón siga funcionando correctamente hasta el transplante.Porque ya no hay transplante que esperar.Porque todo se convierte en humo en tus manos.Porque nadie puede verte, ni hablarte, ni tocarte.Porque tú eres el humo y la niebla.Porque sabes que estás muerto.

Estás atrapado en este mundo. No sabes desde cuándo, no sabes siquiera si tus padres siguen vivos. Deambularás sin sentido para toda la eternidad, porque no tienes nada mejor que hacer. Y mientras observas a la gente vivir tan deprisa, no puedes evitar sentir una punzada de envidia hacia los vivos… porque aunque no lo sepan, se tienen los unos a los otros para ayudarse. Porque cuando les sucede algo malo, sin saberlo, obedecen a su instinto primario y se ayudan todos entre sí… y pueden hacer y conseguir todo aquello que tú ya no lograrás.

Porque eres un alma errante. Y estás maldito. Condenado a vagar envuelto en una burbuja de invisibilidad. Solo. En silencio. Para siempre.
Historias registradas en Madrid, el 11- abril – 2007

1 Usuario Comentando En " La vida silenciada. "

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Jehuty dice,
12-5-2007 a las 18:49:10 por 84.77.151.56    

alucinante historia, enhorabuena, me ha encantado sobre todo en que expongas la idea que tiene la gente divertida de ser un fantasma (o lo que podria ser) y lo que esta diversion conlleva, ya que anda es perfecto…

felicidades y saludos ;)

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