Os deseamos un feliz año nuevo, y unas felices fiestas y que las paseis junto aquellos que os quieren. Esperando que no olvidemos ser un poco mejores, que los buenos deseos no desaparezcan cuando acaben estas fechas.
Feliz año 2008!!!!
Os deseamos un feliz año nuevo, y unas felices fiestas y que las paseis junto aquellos que os quieren. Esperando que no olvidemos ser un poco mejores, que los buenos deseos no desaparezcan cuando acaben estas fechas.
Feliz año 2008!!!!
Un sueño soñaba anoche, soñito del alma mía,
soñaba con mis amores, que en mis brazos los tenía.
Vi entrar señora tan blanca, muy más que la nieve fría.
-¿Por dónde has entrado, amor? ¿Cómo has entrado, mi vida?
Las puertas están cerradas, ventanas y celosías.
-No soy el amor, amante: la Muerte que Dios te envía.
-¡Ay, Muerte tan rigurosa, déjame vivir un día!
-Un día no puede ser, una hora tienes de vida.
Muy deprisa se calzaba, más deprisa se vestía;
ya se va para la calle, en donde su amor vivía.
-¡Ábreme la puerta, blanca, ábreme la puerta, niña!
-¿Cómo te podré yo abrir si la ocasión no es venida?
Mi padre no fue al palacio, mi madre no está dormida.
-Si no me abres esta noche, ya no me abrirás, querida.
La Muerte me está buscando, junto a ti vida sería.
-Vete bajo la ventana donde labraba y cosía,
te echaré cordón de seda para que subas arriba,
y si el cordón no alcanzare, mis trenzas añadiría.
La fina seda se rompe; la muerte que allí venía:
-Vamos, el enamorado, que la hora ya está cumplida.
Fuente: Cancionero Anonimo del siglo XV.
Hoy amaneció, y volví a sentir el aire en mi rostro, camine a esta parte profunda y escondida de este bosque. Mis pasos eran guidados por la necesidad de buscar de encontrar algo que había perdido o quizá olvidado ya.
El sol se reflejaba en las verdes hojas, eran parasol para aquellos que dormían un sueño eterno, o quizá tan solo esperaban a que llegara su hora.
Entonces me encontró o quizá encontré, su figura se dibujaba en lienzo verde y en negro carboncillo.
Aullando por la libertad por la pervivencia, recordándome que era yo y yo era… parte de ella. Mis ojos pesaban demasiado caí en el sueño profundo acogida por la suavidad y calidez de la Madre.
Mis ojos ahora eran grises, mi cuerpo más frágil pero más fuerte, mi llamada surcaba el bosque corrí en pos de la libertad perdida. En lucha continua por la pervivencia, por conservar lo que durante milenios nada me pudo quitar.
En la oscuridad de un hogar de piedra, donde la vida acaba de nacer brotan de la sombra la llamada de la sangre, de aquello que nació de uno mismo. Aferrándose con sus pocas fuerzas a la vida y a la supervivencia.
Clamando que comer pidiendo ese liquido tibio que alimenta sus pequeños cuerpos, esos apariencia de la misma ternura pero con fuerza para luchar y llegar a ser un@ mas….
Los ojos se abren ya no hay presencia ninguna en mi interior ahora se escucha ese aullido de Libertad que me recuerda….Tu… eres yo….
Yo soy tu…
Esto te lo dedico a ti lobito… para que nunca olvides… quien eres, adelante y corre sin olvidar que te acompaña la libertad.
Sentada cerca de la brisa su blanca mano rozaba los velos que guardaban su persona, carceleros que la separaban de la libertad. Si no fuera por las cadenas rasgaria aquellas cortinas y saldría fuera,a respirar el aire puro, y dejarse llevar.
La voz de su madrey las de sus damas la aletargaban durante horas, en las que se perdía para no regresar. Hasta que alguna voz la llamaba y preguntaba por su parecer.
Solo cuando llegaba la noche, el silencio y es alivio, se perdía en las sombras amigas y compañeras de confidencias. Entonces teniendo a la luna como testigo se sentaba al borde del balcon susurrando sus lamentos.
Pobre niña rica, susurraban aquellos que la guardaban tiene todo para ser feliz, y su gesto cada noche mas sombrío, todo no se lamentaba, le faltaba la libertad.
Transcurrió el tiempo y tan solo era sombra de lo que fue, trajeron miles de curas y ninguna, le hizo bien. Cuando las ultimas fuerzas le fallaron ya, pidió que la sacaran fuera al balcon queria respirar. Apenados hicieron su deseo realidad y cuando las ultimas luces bañaban aquel vergel, suspiro la muchacha por ultima vez. Su alma voló y fue libre por primera y ultima vez.
Tonto el que no entienda
cuenta una leyenda
que una hembra gitana
conjuro a la luna hasta el amanecer
llorando pedía
al llegar el día
desposar un cale
tendrás a tu hombre piel morena
desde el cielo hablo la luna llena
pero a cambio quiero
el hijo primero
que le engendres a el
que quien su hijo inmola
para no estar sola
poco le iba a quererLuna quieres ser madre
y no encuentras querer
que te haga mujer
dime luna de plata
que pretendes hacer
con un niño de piel
hijo de la luna
De padre canela nació un niño
blanco como el lomo de un armiño
con los ojos grises
en vez de aceituna
niño albino de luna
maldita su estampa
este hijo es de un payo
y yo no me lo cayó
Luna quieres ser madre…
Gitano al creerse deshonrado
se fue a su mujer cuchillo en mano
¿de quien es el hijo?
me has engañao fijo
y de muerte la hirió
luego se hizo al monte
con el niño en brazos
y allí le abandono
Luna quieres ser madre…
Y en las noches que haya luna llena
sera porque el niño este de buenas
y si el niño llora
menguara la luna
para hacerle una cuna
y si el niño llora
menguara la luna
para hacerle una cuna
Dos estilos totalmente, distintos para una canción única, que a mi me enamora y que me gusta escucharla de ambas maneras.
Casi se me va en dos ocasiones
y ahora otra vez, a vuelta de
correo, odiando vacaciones
contando minutos al atardecer
No se donde está la fuerza, a veces
me entran ganas de desaparecer
ahogarme en mi pecera sin peces
y olvidar, y beber, y volver a beber
Se que hay mil motivos , mil mentiras
se todo lo que puede que me digas
pero recaí en el vicio de llorar
Menos mal que en sueños quito espinas
a mi vida, y regateo por fin al azar
tal vez esta vez sea difícil ganar
Escrito por Rafa.
Yo queria decirte que sé que eres fuerte y que me importas y quisiera dejarte un regalito….una canción de nuestro flaco…que a mi más de una vez me hizo sacar todo lo que tenia dentro…disfrutala cantada por Panchito en un Karaoke…imaginate nuestro Karaoke en Sevilla te acuerdas? pues para tí…Un besito muy fuerte.
Estoy vencido porque el mundo me hizo así,
No puedo cambiar.
Soy el remedio sin receta y tu amor
Mi enfermedad.
Estoy vencido porque el cuerpo de los dos
Es mi debilidad
Esta vez el dolor va a terminar.
Parece que la fiesta terminó,
Perdidos en el túnel del amor.
Y dicen las hojas del libro que más leo yo
Que esta vez el esclavo se escapó.
Me entrego al vino porque el mundo me hizo así,
No quiero cambiar.
Soy el remedio sin receta y tu amor mi enfermedad.
Estoy vencido porque el cuerpo de los dos es
Mi debilidad, esta vez el dolor va a terminar.
Del árbol una hoja se cayó,
En mi boca la manzana se fundió.
Tendrías que aprender a pedir perdón,
Esta vez la cadena se rompió.
Alargaba la mano y te tocaba.
Te tocaba: rozaba tu frontera,
el suave sitio donde tú terminas,
sólo míos el aire y mi ternura.
Tú moras en lugares indecibles,
indescifrable mar, lejana luz
que no puede apresarse.
Te me escapabas, de cristal y aroma,
por el aire, que entraba y que salía,
dueño de ti por dentro. Y yo quedaba fuera,
en el dintel de siempre, prisionero
de la celda exterior.
La libertad
hubiera sido herir tu pensamiento,
trasponer el umbral de tu mirada,
ser tú, ser tú de otra manera. Abrirte,
como una flor, la infancia , y aspirar
su esencia y devorarla. Hacer
comunes humo y piedra. Revocar
el mandato de ser. Entrar. Entrarnos
uno en el otro. Trasponer los últimos
límites. Reunirnos…..
Alargaba la mano y te tocaba.
Tú mirabas la luz y la gavilla.
Eras luz y gavilla, plenitud
en ti misma, rotunda como el mundo.
Caricias no valían, ni cuchillos,
ni cálidas mareas. Tú, allí, a solas,
sonriente, apartada, eterna tú.
Y yo, eterno, apartado, sonriente,
remitiéndote pactos inservibles,
alianzas de cera.
Todo estuvo de nuestra parte, pero
cuál era nuestra parte, el punto
de coincidencia, el tacto
que pudo ser llamado sólo nuestro.
Una voz, en la calle, llama y otra
le responde. Dos manos se entrelazan.
Uno en otro, los labios se acomodan;
los cuerpos se acomodan. Abril, clásico,
se abate, emperador de los encuentros.
¿Esto era amor? La soledad no sabe
qué responder: persiste, tiembla, anhela
destruirse. Impaciente
se derrama en las manos ofrecidas.
Una voz en la calle….Cuánto olor,
cuánto escenario para nada. Miro
tus ojos. Yo miro los ojos tuyos;
tú, los míos: ¿esto se llama amor?
Permanecemos. Sí, permanecemos
no indiferentes, pero diferentes. Somos
tú y yo: los dos, desde la orilla
de la corriente, solos, desvalidos,
la piel alzada como un muro, solos
tú y yo, sin fuerza ya, sin esperanza.
Idénticos en todo,
sólo en amor distintos.
La tristeza, sedosa, nos envuelve
como una niebla: ése es el lazo único;
ésa la patria en que nos encontramos.
Por fin te identifico con mis huesos
en el candor de la desesperanza.
Aquí estamos nosotros: desvaídos
los dos, borrados, más difíciles,
a punto de no ser….¿Amor es esto?
¿Acaso amor es esta no existencia
de tanto ser? ¿Es este desvivirse
por vivir? Ya desangrado
de mí, ya inmóvil en ti, ya
alterado, el recuerdo se reanuda.
Se reanuda la inútil existencia….
Y alargaba la mano y te tocaba.
Narrador español. Nació en Valladolid en 1920. Premio Nadal de Novela en 1947, ha publicado La sombra del ciprés es alargada (1948), Aún es de día (1949), El camino (1950), Mi idolatrado hijo Sisí (1953), La hoja roja (1959), Las ratas (1962), Cinco horas con Mario (1966, cuya adaptación teatral es de 1979), Parábola del náufrago (1969), Las guerras de nuestros antepasados (1975, adaptada al teatro en el 1990), Los santos inocentes (1981, llevada al cine por Mario Camus), Mujer de rojo sobre fondo gris (1991), Coto de caza (1992). Muchas de sus obras tiene que ver con el mundo de la caza, lo que explica su caracterización como “cazador que escribe”: desde el Diario de un cazador (1955) y Diario de un emigrante (1958), hasta El libro de la caza menor (1964) o Aventuras, venturas y desventuras de un cazador a rabo (1979) entre otras obras, a las que hay que añadir aquellas que reflejan también su interés por la pesca, el fútbol y la vida al aire libre. Es también autor de los cuentos de La mortaja (1970), de la novela corta El tesoro (1985) y de textos autobiográficos como Un año de mi vida (1972). Entre los motivos de su obra destaca la perspectiva irónica frente a la pequeña burguesía, la denuncia de las injusticias sociales, la rememoración de la infancia, por ejemplo El príncipe destronado (1973), la representación de los hábitos y el habla propia del mundo rural, muchos de cuyos términos y expresiones recupera para la literatura. La novela Diario de un jubilado (1995) es un retrato irónico y tierno sobre la vida y las relaciones entre dos viejos que alcanzó un gran éxito de público. Su última obra publicada, He dicho, es una colección de ensayos sobre los temas más diferentes pero muy propios del mundo de Delibes, por lo que en realidad es una semblanza autobiográfica. Además del Nadal, ha recibido el Premio de la Crítica (1953), el Premio Príncipe de Asturias (1982), el Premio Nacional de las Letras Españolas (1991) y el Premio Cervantes (1993).
(Fuente: El Poder de la Palabra)
” En la vida has ido conociendo algunas cosas pero has fallado en lo esencial, es decir, has fracasado. Esa idea te deprime y entonces es cuando buscas apresuradamente un remedio para poder arrastrar con dignidad el futuro. Ahora no tendré a nadie a mano cuando me asalte el miedo.
(…)
Ninguno de los dos era sincero pero lo fingíamos y ambos aceptábamos, de antemano, la situación. Pero las más de las veces, callábamos. Nos bastaba con mirarnos y sabernos. Nada nos importaban los silencios. Estábamos juntos y era suficiente. Cuando ella se fue todavía lo vi más claro: aquellas sobremesas sin palabras, aquellas miradas sin proyecto, sin esperar grandes cosas de la vida eran sencillamente la felicidad. Yo buscaba en la cabeza temas de conversación que pudieran interesarla, pero me sucedía lo mismo que ante el lienzo en blanco: no se me ocurría nada. A mayor empeño, mayor ofuscación. Se lo expliqué una mañana que, como de costumbre, caminábamos cogidos de la mano: ¿Qué vamos a decirnos? Me siento feliz así, respondió ella.
(…)
Una voz misteriosa me soplaba la lección entonces y yo atribuía a los ángeles, pero ahora advertía que no eran los ángeles sino ella; su fe me fecundaba por que la energía creadora era de alguna manera transmisible ¿De quién me compadecía entonces, de ella o de mí? ”
(fuente: El Poder de la Palabra)