Viaje a Itaca.
Sábado, noviembre 24, 2007
Autor: Konstantino Kavafis
Si vas a emprender el viaje hacia Itaca,
pide que tu camino sea largo,
rico en experiencias, en conocimiento.
A Lestrigones y a Cíclopes,
o al airado Poseidón nunca temas,
no hallarás tales seres en tu ruta
si alto es tu pensamiento y limpia
la emoción de tu espíritu y tu cuerpo.
A lestrigones ni a cíclopes,
ni al fiero Poseidón hallarás nunca,
si no los llevas dentro de tu alma,
si no es tu alma quien ante ti los pone.
Pide que tu camino sea largo.
Que numerosas sean las mañanas de verano
en que con placer, felizmente
arribes a bahías nunca vistas;
detente en los emporios de Fenicia
y adquiere hermosas mercancías,
madreperla y coral, y ámbar y ébano,
perfumes deliciosos y diversos,
cuanto puedas invierte en voluptuosos y delicados perfumes,
visita muchas ciudades de Egipto
y con avidez aprende de sus sabios.
Ten siempre a Itaca en la memoria.
Llegar allí es tu meta.
Mas no apresures el viaje.
Mejor que se extienda largos años;
y en tu vejez arribes a la isla
con cuanto hayas ganado en el camino,
sin esperar que Itaca te enriquezca.
Itaca te regaló un hermoso viaje.
Sin ella el camino no hubieras emprendido.
Mas ninguna otra cosa puede darte.
Aunque pobre la encuentres, no te engañara Itaca.
Rico en saber y en vida, como has vuelto,
comprendes ya que significan las Itacas.
“Este poema lo lei por primera vez hace no mucho tiempo, y sin duda me mostro aquellos que algunos sabemos desde hace mucho tiempo. Que no es el camino el que pone los grandes problemas que debemos vencer. En muchas ocasiones, somos nosotros mismos quienes los llevamos en nuestra alma. Olvidamos que ese viaje a Itaca es la meta, pero el verdadero tesoro es aquello que hayamos comprado y llevemos con nosotros cuando bajemos de nuestro barco. Con los años sobre nuestras espaldas, y la caricia del tiempo en nuestros rostros.”
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